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Voy a conocer a los padres de mi pareja ¿Cómo actúo? ¿Qué me pongo?

Ha llegado el momento de superar una dura prueba, conocer a los que podrían ser tus futuros suegros. Pierde el miedo y descubre las claves para que ese encuentro sea un éxito.

4m 18s
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Es normal que te sientas un poco nerviosa ante la idea de un encuentro con los padres de tu pareja. Naturalmente querrás caerles bien y causar buena impresión, pero no tienes porqué sentir temor. Ten en cuenta que partes con ventaja (le gustas a él, que es lo importante) y, además, sus padres estarán igual de interesados en iniciar una relación agradable contigo (en los casos "normales", sin madres demasiado posesivas o padres intransigentes).

Si él quiere presentarte a sus padres, es una magnífica señal de que vuestra relación va viento en popa. No te muestres demasiado recelosa ante la idea porque a tu pareja podría molestarle y parecerle que no estás segura de lo vuestro. Una vez decidido el encuentro, verás que, con naturalidad y simpatía recíproca, todo sale bien.

Fíjate en algunos detalles para que la reunión resulte un éxito y queden ganas de repetir.

1. Recaba toda la información que puedas

Seguramente, él ya te haya hablado en más de una ocasión sobre su familia, pero tendrás que hacer una pequeña labor de investigación para conocer a lo que te "enfrentas" y para tener sobrados temas de conversación (un incomodo silencio puede resultar muy inquietante). De dónde son, si viajan mucho, gustos, aficiones, detalles de la infancia de tu pareja…

2. Habla con tu novio sobre el lugar idóneo para el encuentro

Si no te ves preparada para visitar la casa de tus futuros suegros, propón un lugar neutral donde te sientas cómoda: un restaurante o una cafetería pueden ser una excelente opción.

Si no hay "escapatoria" y habéis quedado en la casa de ellos, no pasa nada, actúa con naturalidad, mostrando interés por la casa y su decoración y por el menú que te ofrezcan, halagándolo lo justo sin caer en el exceso. Por supuesto, muéstrate solícita a echar una mano en lo que haga falta (cocina, recogida de platos, poner el café, etc. Se supone que tu pareja también lo hará).

3. La primera impresión

Le habrás dado mil vueltas a qué ponerte. Utiliza el sentido común y deja las extravagancias para otro momento. Elige tu vestuario pensando en el lugar y hora de la reunión, escogiendo exactamente lo mismo que te pondrías si en vez de haber quedado con tus posibles suegros lo hubieses hecho con otras personas. La clave es la corrección y la naturalidad.

No lleves nada con lo que te sientas incómoda (unos taconazos que te están destrozando los pies, una falda que no te deja respirar…) y no renuncies a tu propio estilo, incluso, no es mala idea llevar esa prenda o complemento especial que tanto te gusta y define tu personalidad. Lo que está de más son los estilismos demasiado marcados o exagerados (también en maquillaje), con ellos será más difícil "acertar".
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4. Empezar con buen pie

Nada mejor que una agradable sonrisa para romper el hielo. Olvídate de los nervios y conversa relajada y mirando a los ojos cuando hables o te hablen. Todos pondréis de vuestra parte para conseguir pasar un rato distendido pero ¡ojo! ¡Sé prudente! Un comentario desafortunado puede dejar mal sabor de boca de ese primer encuentro. Deja la política, la religión, las críticas sobre alguna persona conocida común o cualquier tema espinoso para otro momento.

Por el contrario, piensa que tienes la mejor fuente de información sobre tu pareja delante de ti. Aprovecha para preguntar a sus padres sobre los mil detalles que te interesan de él (seguro que a ellos les encantará contártelos) así, además, se establecerán entre vosotros los primeros lazos de familiaridad (recuerda que él es vuestro nexo de unión).

5. Sé cordial y espontánea (sin pasarte)

Ellos también están a la expectativa y quieren conocerte. No te tomes sus lógicas preguntas como un interrogatorio ni te pongas a la defensiva. Es natural que quieran saber de ti. Dialoga sin meditar constantemente cada palabra, expresando sentimientos y opiniones como en cualquier otra conversación. Hablad de vuestra relación con normalidad, piensa que estáis ahí porque queréis hacer partícipes a los padres de vuestro buen momento.

6. Muestras de cariño

A cualquier padre o madre, alguien que demuestra atención, interés, ternura, en definitiva, amor, hacia su hijo les caerá bien de entrada. A ellos en el fondo lo que más les importa es veros bien. Un detalle cariñoso (sin resultar empalagosa) nunca resulta desacertado. ¡Suerte!
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