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Consejos para no engordar durante las vacaciones de verano

Toma nota de estos sencillos consejos para que los helados, bebidas refrescantes, barbacoas o el picoteo, no te hagan engordar este verano.

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Con la llegada del verano y las ansiadas vacaciones, en ocasiones se descuida la dieta que has procurado mantener a raya durante los meses de invierno para poder lucir cuerpo durante el verano. Te relajas y te dedicas a disfrutar sin preocuparte demasiado por tu silueta. Helados, bebidas refrescantes, barbacoas o el picoteo pueden hacer estragos en tu figura y, precisamente ahora, es cuando no se quiere engordar.

A la vuelta la pesadilla no solo es comprobar el extracto de la tarjeta de crédito, sino también esos kilitos de más que hemos ganado compartiendo agradables comidas y cócteles con nuestra familia y amigos.

Olvídate de sufrir ni ponerte a dieta, bastará que tengas un poco de autocontrol para que la alegría de la época estival no se convierta en una carga en los siguientes meses. Ficha los sencillos consejos de alimentación y hábitos saludables que te ofrecemos con la ayuda de Nutrición Center para conseguir sobrevivir al verano sin ganar peso:

Picoteo en la playa

Durante las vacaciones gran parte del día se pasa tumbado en la arena, por lo que en ocasiones se come, merienda o cena en la propia playa. Para compensar el sedentarismo, aunque siempre puedes aprovechar para realizar discretos ejercicios capaces de tonificar tu cuerpo en la playa, es conveniente que las comidas sean ligeras, donde las verduras y frutas sean protagonistas. Se pueden llevar recipientes con verduras, ensaladas con trocitos de pollo pavo, queso fresco, huevo cocido, surimi, gambas, o frutas, por ejemplo, en una refrescante macedonia. Si comes fuera, elige siempre una ensalada o verduras como acompañamiento y dale prioridad a los platos sencillos a base de proteínas: pollo asado o a la plancha, carnes, pescados, huevos…

Además, ahora que disponemos de todo el tiempo del mundo, es el mejor momento para comer relajada y lentamente. Nuestro cerebro necesita tiempo para sentirse satisfecho, así que no debemos dejarnos guiar por la ansiedad y la sensación de hambre. Si se come despacio nos encontraremos llenos y comeremos menos cantidad.

Ante todo, no te saltes ninguna comida, así será más fácil evitar los snacks o el picoteo entre horas. Lo ideal para controlar el hambre y mantener activo el metabolismo son cinco comidas al día.

Mejor helados de hielo

Recurrir a helados para mitigar las altas temperaturas es algo habitual durante los meses de verano. No se prohíben los apetecibles helados durante nuestras vacaciones, pero se debe procurar sustituir los helados de crema por polos de hielo de sabores, granizados, o los tradicionales que incluyen menos grasas. Helados de frutas como limón, mango o fresa se suelen hacer también con una base de agua en vez de leche; aunque si te das un capricho a la semana no pasa nada, pero es aconsejable que ese día lo compenses con un largo paseo o actividad física. De postre, sáltate las tartas y elige fruta o yogures.

Barbacoas ligeras

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Se asocia barbacoa a un gran festín de grasas, con panceta, costillas, hamburguesas o chorizo, pero se pueden cambiar por otros ingredientes más recomendables como brochetas de salmón, bacalao o atún con verduras; de marisco como gambones, langostinos, vieiras y setas; o de pollo o pavo. También se pueden poner en la parrilla muslos de conejo o pechugas de pavo marinadas con especias. Acostúmbrate al sabor natural de los alimentos y reduce el consumo de sal, así evitarás la temida retención de líquidos.

Acompaña con verduras como espárragos, pimientos, calabacines, berenjenas, cebollas o tomates también cocinados en la parrilla y disfruta de una barbacoa saludable y ligera.

Mayor ingesta de líquidos

En verano se tiende a la ingesta de refrescos azucarados y gaseosos o de bebidas alcohólicas cuando lo recomendable es beber dos litros de agua al día. No obstante, también puedes optar por cervezas sin alcohol, refrescos sin azúcar, infusiones heladas sin azúcar (aprovecha para elegir infusiones de efecto depurativo) o zumos de frutas naturales como de naranja, piña o tomate. En resumen: no abuses del alcohol y evita los licores. Cambia las cervezas "con" por "sin", y en la comida, prefiere una copa de vino tinto, rico en antioxidantes. La mejor bebida es el agua, no comas jamás con refrescos y si los pides, que sean light.

Frutas y verduras para proteger tu piel del sol

No solo es necesario llevar una dieta saludable que impida engordar en verano, también es indispensable adecuar la alimentación para favorecer la protección de la piel frente al sol. Así, los alimentos ricos en betacarotenos: frutas, verduras y hortalizas de colores llamativos como pimientos, zanahorias, tomates, cerezas o fresas ayudan a proteger la piel de los radicales libres que producen los rayos del sol. Puedes fichar todas las claves de alimentación para acelerar y proteger el bronceado aquí.

¡Muévete!

Aprovecha que estás en la playa para hacer algo de ejercicio. Caminar por la arena o darse un refrescante baño y nadar, son actividades muy placenteras que te ayudan a mantener tu metabolismo activo.

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