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Sexo tántrico: La culminación sexual

Sexo tántrico: La culminación sexual

Cuando hablamos de sexo tántrico tenemos que entenderlo como un acto puro que se remonta a los siglos IV y V a.c. en Oriente. Los textos que se encontraron fueron escritos en India y Pakistán y hablan de esta filosofía como una forma de llevar el placer a otros niveles más profundos, intensos y sobre todo duraderos. El fin es hacer más estrecha la relación entre la pareja.

¿TE ATREVES A PROBAR UNA EXPERIENCIA ÚNICA?

El orgasmo y la eyaculación en el hombre no tienen que ir ligados. Conseguir separar uno de otro va a beneficiarnos y depende de nosotras. Pretendemos que el hombre entienda el coito como lo hace una mujer, internamente, para que tengan varios orgasmos sin que pierdan la erección.

Hombres y mujeres somos tierra y agua, dos polos opuestos que la propia naturaleza ha creado a conciencia. El hombre, al tener su sexo fuera, exterioriza los impulsos y algunos expertos creen que esta circunstancia influye en el carácter, de ahí el "aquí te pillo aquí te mato". En cambio, el sexo femenino es interior, estamos hechas para procrear la especie en nuestro vientre, para sentir un orgasmo de un modo menos impetuoso y más delicado. Por supuesto también se traduce al carácter, somos más prudentes.

El tantra nos ayuda a que la pareja reaccione ante los estímulos por igual, interiorizando y exteriorizando a través de prácticas muy relajantes:

Respiración: sentaos desnudos frente a frente y respirad de forma pausada y sincronizada. Cuando tú exhalas, él inhala. No debe haber contacto físico, la clave es concentrarse en la respiración y olvidar el entorno.

Caricias: con algún aceite o bálsamo perfumado masajea con las yemas de los dedos a tu pareja. Explora todo su cuerpo comprobando cómo se excita sin llegar a tocar su sexo pero pasando cuidadosamente cerca. Plumas, hielo, pétalos de rosa, algún juguete sexual pueden ser el complemento perfecto en estos masajes eróticos.

Después de una larga sesión le toca a él hacerte disfrutar, su excitación se desborda porque tiene que controlar el impulso que siente por penetrarte.

Besos:
la mirada juega un papel crucial, nada de cerrar los ojos mientras os besáis con pasión. Las manos quietas, ahora son los labios los que recorren el cuerpo, los que se acercan peligrosamente a los genitales, sin prisas, hay que avivar el deseo, arder de calor. Primero es la mujer quien enseña al hombre para que éste lo haga del mismo modo apasionado posteriormente.

Penetración:
lentamente él introduce el pene, manteniendo un ritmo suave que se acelera de vez en cuando. Este ritmo podemos marcarlo nosotras si estamos en una postura que nos lo permita, por ejemplo sentada sobre él, o agarrando sus glúteos con las manos cuando él está encima.

Los besos, las caricias no pasan desapercibidas, siguen siendo protagonistas en este acto, en el que hay descansos donde el pene se queda inmóvil en la vagina, mientras os decís cositas en el oído con la respiración agitada. El tiempo estimado de juego con la penetración debe ser de media hora aproximadamente sin que el hombre llegue a eyacular.

Otro modo de evitar la eyaculación en hombres precoces, sin contrarrestar el orgasmo, es apretar la zona del perineo, que queda entre el escroto y el ano.

Clímax: en la mujer puede llegar sutilmente en múltiples ocasiones ya que el cerebro está confundido con tanta excitación y envía órdenes de contracción a los músculos de la vagina.

En el caso del hombre la sensación de gusto es continuada sintiendo el inicio del clímax cada vez que contiene la eyaculación.

POSTURAS TÁNTRICAS

En el Tantra todas las posturas que habitualmente os gustan son válidas, que acompañadas de todos los consejos anteriores harán del sexo una experiencia única. Hay dos en concreto que no son complicadas y tampoco hace falta ser muy flexibles o estar super en forma para intentarlo:

1. Brazos hacia atrás como apoyo, piernas entrelazadas, sentados frente a frente. El pene se introduce contra su propia inercia en la vagina y se realiza una penetración lenta y con movimientos circulares. Nosotras podemos separar un poco más las piernas para que no resulte incómodo o doloroso.

2. Tumbada boca abajo con las piernas un poco cerradas y él encima acostado es una postura muy excitante porque el pene entra a presión. Para ello colocamos una almohada o cojín bajo el vientre para dar altura a los glúteos. No hay contacto visual directo pero la eyaculación es muy controlable.

A veces el pudor o la timidez hacen que la pareja caiga en decadencia. El sexo es muy importante y muchas mujeres insatisfechas en la cama no saben que esa es la principal causa de mal humor y problemas de convivencia.

Olvida tus prejuicios y proponle estas prácticas a tu chico. La plenitud en el sexo se verá traducida en los quehaceres de la vida cotidiana.