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Ejercicios para retrasar la eyaculación ¡funcionan!

Si crees que vuestra vida sexual sería más placentera si él no fuera tan rápido, no te pierdas estos sencillos ejercicios que le ayudarán a controlar la eyaculación para aumentar el placer de ambos y disfrutar plenamente de vuestra vida sexual.

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Es algo más común de lo que puedas pensar y lo primero, al hablar de este tema, es eliminar cualquier atisbo de dramatismo. En una relación íntima los tabúes sobran y la comunicación es básica para que el sexo resulte placentero para ambos. Salvo que exista una disfunción o un problema físico o psíquico, en cuyo caso la consulta médica es imprescindible, la eyaculación demasiado rápida obedece a una falta de control sobre el propio cuerpo que puede deberse a causas muy diversas. Por supuesto, un dominio absoluto de la situación sería impensable en un momento en el que la pasión y el deseo deben ser los protagonistas, pero cuando la eyaculación se produce, con demasiada frecuencia, antes de tiempo puede llegar a convertirse en un problema que afecte a la relación en su conjunto.

El ser humano es muy complejo y en el momento del encuentro sexual influyen numerosos elementos no sólo físicos sino mentales. Tal vez ese pequeño problema que dificulta una relación plena tenga una sencilla solución que podáis averiguar con una conversación sincera en la que abordéis temas como:

  • ¿Practicamos sexo con la frecuencia "debida"? Puede que la rapidez en eyacular se deba a la falta de "práctica".
  • ¿Los juegos amorosos previos son demasiado largos?
  • ¿Siente tu pareja demasiada presión y piensa que debe demostrar que llega al orgasmo con facilidad?
  • ¿Existen problemas de estrés o ansiedad?
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Junto al diálogo indispensable, existen, además, una serie de ejercicios que pueden ayudar a controlar la rápida eyaculación. La mayoría de ellos están encaminados a fortalecer el músculo pubococcígeo, situado, en el hombre, entre el escroto y el ano y responsable, en el caso de la mujer, del correcto funcionamiento del suelo pélvico.

Este poco conocido músculo es el que permite, entre otras funciones, controlar el flujo de la orina (es el que contraemos cuando la necesidad de ir al servicio se hace imperiosa). Un músculo débil o laxo, puede ser causa de una eyaculación precipitada (al igual que en el caso de las féminas puede ser la razón de pérdidas de orina).

Fortalecer ese músculo es el objetivo de los movimientos conocidos como ejercicios de Kegel, que consisten en realizar sesiones de contracción y relajación del mismo. Hay que matizar que, para que estos ejercicios específicos resulten efectivos requieren un tiempo. En un principio se trata de controlar la salida de la orina, deteniéndola durante unos segundos para, a continuación, volver a dejarla fluir. Aunque parezca complicado, repitiendo este movimiento durante unas semanas (ya sin orinar), el músculo se irá fortaleciendo y permitirá una mejor erección y un mayor control sobre la eyaculación.

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Otra de las técnicas conocidas para intentar controlar la salida de semen durante la relación sexual es la llamada técnica Semans en la que los componentes físicos y psicológicos influyen de manera equivalente. Puedes ayudar a tu pareja realizando un ejercicio que básicamente consiste en provocar una excitación que casi llegue al orgasmo para, seguidamente, intentar controlarlo. Con el pene erecto y cuando tu pareja detecte que ha llegado casi al clímax, sujeta el glande (con cuidado) colocando el dedo pulgar en el inicio de la piel (frenillo) y los dedos índice y corazón en el lado opuesto. Presionando ligeramente pararéis, momentáneamente, la eyaculación.

Otra posibilidad es sujetar en lugar del glande, la base del pene para obtener un resultado similar. Aunque pueda parecer una "tortura" podéis intentar retrasar el momento del orgasmo parando en los momentos de mayor éxtasis. Es difícil, pero es un ejercicio de control mental que os demostrará que es posible controlar el propio cuerpo (al menos unos valiosos minutos antes de...)

Es importante entender que estos ejercicios requieren concentración y que, por supuesto no saldrán a la primera. Es muy complicado intentar que la naturaleza no siga su curso pero, con algo de paciencia y práctica, tu pareja aprenderá a reconocer los síntomas previos a la eyaculación y a utilizar los recursos a su alcance para prolongar un momento tan placentero para ambos.

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