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El lenguaje corporal del amor

¿Cómo puedo saber si le gusto? Sus gestos, su postura, su mirada... le delatan. Aprende a interpretar sus señales, el lenguaje corporal del amor, con el que los hombres dejarán de tener secretos para ti.

5m 15s
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Es una forma de comunicación muy sutil pero real. No se trata de suposiciones, de hecho, la quinésica es la ciencia que estudia el significado del lenguaje corporal. Especialmente en materia de seducción, a veces las palabras sobran y una mirada o un gesto pueden decir mucho. Es un lenguaje que responde a los instintos más básicos del ser humano. Piensa en el cortejo de los animales, previo al apareamiento, durante la época de celo y entenderás que también los seres "civilizados", tenemos una manera casi inconsciente de expresar nuestro interés por alguien.

Saber interpretar esos gestos es importante para propiciar un acercamiento o para dejar las cosas claras cortando por lo sano. La atracción por el sexo opuesto se manifiesta en pequeños detalles que, en muchos casos, resultan más que evidentes y que son el paso previo a entablar una comunicación verbal e iniciar una posible relación.

Los ojos hablan

La mirada es uno de esos primeros indicios infalibles. Los ojos "hablan". Si un chico te mira con insistencia, no hay duda que le interesas. También la mirada de reojo o el hecho de bajar los ojos cuando le pillas in fraganti observándote puede significar una mezcla de curiosidad, timidez y deseo de conocerte. Es normal tender siempre a recrear la vista en cosas agradables, así que si sostiene la mirada fija en ti, el significado del gesto, está claro: le gustas.

Otro detalle importante respecto al contacto visual se produce cuando, estando los dos en un grupo, él te busca con sus ojos entre los demás. Esto querrá decir que no le interesa demasiado la reunión (o la conversación que está manteniendo con alguien en ese momento) y que su única intención es acercarse a ti en cuanto le sea posible.

Su sonrisa

La sonrisa, otro gesto, espontáneo o estudiado, que invita a iniciar un diálogo y un acercamiento. Si os sonreís mutuamente con simpatía y/o complicidad, "algo" hay. Un momento compartido de risas puede ser también un síntoma de empatía, siempre que no se trate de algo constante (alguien que se ríe con todo el mundo) en cuyo caso ese mensaje subliminal, simplemente, no existe.

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Su postura

La postura y la mayor o menor cercanía a la hora de hablar dice mucho de sus intenciones (y de las tuyas). Sin casi darte cuenta, te acercas más a la persona con la que te sientes más a gusto. Hablar al oído, por el ruido del tráfico en la calle o por la música muy alta en una discoteca, indica que él quiere estar junto a ti en todos los sentidos.

Una postura "abierta" con los brazos relajados (nunca cruzados, señal de rechazo y de estar a la defensiva), mirándote de frente o hablando a tu lado, bien cerca, es un ejemplo de cómo el lenguaje corporal expresa esa atracción y ese deseo de proximidad. En realidad, es un síntoma inequívoco de que ya compartís algo: un espacio común, y de que las "barreras" entre vosotros empiezan a desaparecer.

Cuando se comparte ese espacio, el contacto físico, más o menos accidental, está a punto de llegar. Colocar una mano en la cintura, atrayéndote hacia él (para oírte mejor), otra mano que se entrelaza con la tuya para ayudarte a bajar un escalón, un amistoso brazo sobre los hombros… pequeños gestos que indican que la confianza empieza a reinar entre vosotros pudiendo dar paso a algo más.

Su imagen

Hay otros detalles muy curiosos que hacen referencia a lo importante que para él es la imagen que proyecta hacia ti. Por ejemplo, ese compañero de trabajo que se coloca bien la corbata antes de ir a hablar contigo, o que de camino a tu mesa se arregla el pelo. Son síntomas de que te quiere agradar y que tu opinión le importa.

También, en este particular lenguaje,sucede que su principal preocupación seas tú, con detalles como colocarte un mechón del cabello (tú eres maravillosa y ese pelo está estropeando tu belleza) o quitarte una minúscula pelusa de la chaqueta (búsqueda de complicidad, confianza y, de paso, un discreto contacto físico).

En resumen, se puede decir que el lenguaje corporal amoroso, desprende interés por ti y por todo lo que te rodea a través de cada gesto por insignificante que parezca.

La simpatía no implica querer sexo

Los hombres suelen confundir la simpatía de una mujer con el interés sexual, pero también caen en el extremo opuesto al ser incapaces en muchas ocasiones de interpretar las señales de atracción que envían las mujeres. Esta es la conclusión a la que llegaron los expertos tras un experimento llevado a cabo por la Universidad de Indiana (EE.UU).

Para no meter la pata resulta de gran ayuda prestar atención al lenguaje corporal, ya que, hombres y mujeres, de manera inconsciente, dirigimos la parte superior del tronco hacia aquello que nos interesa, aunque los ojos miren hacia otro lado. Sin duda, un dato curioso que puede resultar muy útil.

Ni lo intentes, no le interesas

Por el contrario, algunos síntomas claros de que no le interesas son por ejemplo: el alejamiento a la hora de hablar contigo, la constante distracción (le hablo y mira a la tele o a los coches que pasan), o pequeños gestos como que consulte constantemente el reloj cuando está contigo o que sujete su cabeza con la mano apoyada en la mesa, gesto desalentador y síntoma claro de que se aburre mortalmente con tu conversación. Mal asunto.

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