Es uno de los colores más demandados a la hora de teñir el
cabello.
Una melena rubia resulta atractiva y aporta dulzura al rostro suavizando los rasgos faciales, pero, no todos los rubios son iguales y es importante acertar con ese tono personal capaz de iluminar tu mirada y hacer que tu piel resplandezca.
Actualmente, la variedad de tonos existente permite
mil posibilidades. Desde los rubios más oscuros, con matices color miel o caramelo, hasta el rubio platino, pasando por los cobrizos, dorados brillantes o mates, o la elegante tonalidad ceniza… hay un color para cada mujer, sin olvidar las nuevas opciones tono sobre tono que han revolucionado el concepto tradicional de las
mechas, con resultados óptimos a la hora de conseguir una melena rubia llena de reflejos y matices.
Como norma general,
debes buscar la naturalidad cuando elijas el rubio idóneo para tu pelo. Salvo que lo que busques sea precisamente un efecto de contraste, muy llamativo, tu color ha de ser
como máximo tres tonalidades más o menos intensas (claras u oscuras) respecto a tu color natural. Es decir pasar de morena a rubia platino es una opción, pero el cambio será absolutamente evidente y radical.
Si por el contrario, lo que pretendes es matizar tu color natural intensificando las tonalidades más claras, a la hora de elegir tu tono de rubio tendrás que tener en cuenta junto a tu gusto personal, dos referencias:
la tonalidad de tu piel y el color de tus ojos.
No siempre es fácil acertar a la primera. Ten en cuenta que
cada color cambia según la base en la que se aplique. Tu propio cabello y sus características únicas son el punto de partida para elegir el rubio que más te favorece (es prácticamente imposible que un mismo tinte quede exactamente igual en dos mujeres). No dudes en pedir asesoramiento en tu salón de
belleza si vas a dar color a tu pelo por primera vez y,
si no estás segura del tono, opta por la coloración no permanente hasta encontrar el que será tu rubio perfecto.
Algunas “pistas”
La piel más o menos blanca, oscura o rosada; los ojos claros u oscuros, los rasgos suaves o muy marcados y hasta el propio carácter y la personalidad son algunos aspectos que tendrás que tener en cuenta a la hora de tu elección.
Piel oscura
Los
castaños muy claros, avellanas y tonos miel son los más adecuados para las mujeres de tez oscura o bronceada por el sol durante el
verano. Resultan muy favorecedores dulcificando el rostro y aportándole un toque cálido. Una base castaña con unas mechas miel, si tienes, además, los ojos oscuros, o doradas, si los tienes claros, consiguen un fantástico resultado. Esta coloración tono sobre tono aporta ligereza y movimiento al cabello y logra un aspecto absolutamente natural. Las mechas rubio claro o doradas intensificarán la mirada y resaltarán tus ojos si estos son verdes o azules. En cambio, si los tienes marrones, lo tuyo son los mechones rubio oscuro o miel.
Piel intermedia, con tonos rosados o melocotón
Si este es tu caso, los rubios que más te favorecen son
los cobrizos, para pieles ligeramente tostadas, y los
rubios muy claros para rostros “sonrosados”, especialmente si el rubor es algo habitual en tus mejillas. Con ese rubio claro (o un poco más oscuro acompañado de mechas claras) conseguirás una melena “cándida”, realmente explosiva. En cuanto a los cobrizos quedan muy bien porque consiguen iluminar el rostro dándole un aire alegre y juvenil.
Si tus ojos son oscuros elige un cobrizo con toques dorados para aumentar su efecto.
Piel muy blanca
Pese a lo que pudiese parecer en un primer momento,
los rubios muy claros no son los más aconsejables si tu tez es muy pálida, ya que casi no habría contraste entre tu melena y tu rostro. Los tonos
dorados son perfectos en este caso, aunque si buscas una imagen rompedora puedes ser la candidata perfecta para lucir un
rubio platino que no deje indiferente (con un corte moderno y desestructurado podría queda genial).
El
rubio ceniza o los tonos arena son también dos opciones a tener en cuenta para las que tienen la piel muy blanca. Resultan elegantes y delicados, consiguiendo resaltar discretamente las facciones de los rostros más pálidos.