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¿Cómo usar el iluminador? ¡Consigue un look radiante en segundos!

Los polvos bronceadores para pieles morenas dan paso a los iluminadores para las pieles de otoño. Te damos los mejores consejos de aplicación para transformar tu rostro y maximizar tu belleza, además de aconsejarte cuál va mejor con tu piel.

   actualizado el 21/10/2019 - 11:53 5m 26s
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Giorgio Armani

Los polvos bronceadores y con brillo sol ya han hecho su trabajo esta temporada. Con la llegada del otoño también llegan nuevos productos y nuevas formas de maquillarnos, acordes con la estación. El maquillaje de verano tendrá que esperar un año para volver a lucirse. El colorete tiene que empezar a ser de un tono más oscuro, al igual que las sombras de ojos y los esmaltes de uñas.

La solución a la retirada de los polvos bronceadores llega de la mano de los iluminadores. Los grandes sustitutos de la época otoñal no son del todo bien acogidos porque suponen decir adiós al bronceado que tanto nos ha costado conseguir. Con la cara lavada, crema hidratante y una base acorde a nuestro tono de piel, muchas somos las que prescindimos de este remate de luz a nuestro rostro. Un punto y final para sentirnos espléndidas. Nos aporta vitalidad y la ventaja de dar volumen al rostro en aquellas zonas que necesitemos para potenciar nuestra belleza.

Convéncete, los iluminadores son necesarios. Con el otoño llega el momento de volver al tono natural de nuestra piel. Un color que mantendremos hasta el próximo verano y que, para que no parezca apagado, es necesario un toque de iluminador, que será capaz de hacer que el rostro resplandezca, por muy gris que haya amanecido el día.

Y aunque contra el moreno no hay tono que pueda competir, sí podemos hacer todo lo posible para que la piel luzca luminosa y brillante y así darle algo de alegría al rostro, combatiendo eficazmente los signos del estrés y el cansancio, ante la inminente llegada de los días de frío y lluvias.

En tres tonos

El iluminador se ha convertido en esa especie de varita mágica que da el toque final de todo buen maquillaje. Mientras que el corrector tapa las imperfecciones (ojeras, manchas o rojeces), el iluminador aporta luminosidad al rostro. Crea en solo unos instantes un look radiante con o sin maquillaje.

Lo esencial es elegir el tono adecuado en la textura que más fácil te resulte aplicar (en polvo o en crema). El iluminador en crema con efecto nacarado ofrece grandes ventajas a la hora de conseguir realzar el rostro de manera natural, pues resalta la estructura ósea del rostro y crea puntos de luz en pómulos, mirada y labios de manera fácil y rápida.

En lo que respecta a la tonalidad a elegir, si tienes dudas, nada como apostar por una paleta de tres tonos (blanco, rosado y melocotón-dorado), que se adaptará a cualquier tipo de tono y tipo de piel. Escoger entre un tono y otro depende tanto de tu tipo de piel como de la función que quieras que cumpla.

  • Piel clara: los tonos rosados y blancos perlados para los pómulos y labios. El tono rosa será ideal como blush, el blanco para las cejas y el lagrimal, y el dorado como sombra de ojos.
  • Piel intermedia: el tono rosa para los pómulos o para sustituir o combinar con el bronceador, mientras que el tono blanco será perfecto para el lagrimal, cejas y labios.
  • Piel oscura: los tonos dorado y rosa para los pómulos. El blanco para las cejas, labios y el lagrimal.
Camaleon Cosmetics

¿Cómo aplicarlo?

  • Sin maquillaje: Aporta un efecto natural al proporcionar un extra de luz a puntos clave del rostro. Además, disimula la falta de sueño y el cansancio.
  • Con maquillaje: Aplicar el iluminador después de la base de maquillaje y los correctores. Si la piel es grasa, se debe prestar especial atención para no generar brillos indeseables en la zona T del rostro y no saturar el efecto.

Para esos días en los que tu rostro está muy apagado y necesita luz a raudales, puedes mezclar un poquito de iluminador con tu crema hidratante o con la base líquida de maquillaje. Este truco solo es aplicable cuando el iluminador es en crema.

¿Dónde aplicarlo?

Gtres
  • En el hueso de la ceja, para abrir los ojos.
  • En el párpado móvil, consiguiendo iluminar la mirada.
  • Una pequeña cantidad en el lagrimal para destacar la mirada.
  • Sobre la parte alta del hueso del pómulo para resaltar las mejillas.
  • En el centro del tabique nasal hasta la punta de la nariz, consiguiendo una nariz perfecta.
  • Sobre el arco de cupido y marcando con una pequeña cantidad el centro del labio inferior, para realzar los labios y barbilla.

Para resaltar las facciones del rostro, recurre a la fórmula de aplicación básica: un poquito en los pómulos, nariz, frente y barbilla. Una pizca de iluminador blanco justo debajo de las cejas agrandará tus ojos.

Algunos trucos:

  1. Para elevar y agrandar la mirada, aplícalo debajo de las cejas y en el centro de la frente. Si consideras que eres de las que tiene los ojos muy juntos, el entrecejo es tu sitio.
  2. En la nariz, afinarás cualquier sensación que tengas de grandeza en ésta, y si la tienes pequeña, evítalo por completo en el tabique y solamente difumina en las aletas.
  3. Para reducir volumen en los pómulos, el lugar idóneo es siguiendo la línea imaginaria desde la comisura de los labios hasta el lóbulo de la oreja.

En líneas generales, para el día es importante utilizar la cantidad justa de producto, pues un exceso crearía un maquillaje “efecto máscara” muy alejado del acabado natural que queremos conseguir. Y si por la noche nuestro principal objetivo es brillar, aplicamos un poquito más de producto para dar a nuestro maquillaje un efecto más dramático. Pero, en cualquier caso, el iluminador es un imprescindible del maquillaje que debes usar siempre en pequeñas dosis.

¡Un último consejo! Te recomendamos que a la hora de aplicar el iluminador utilices la luz natural, para situar los puntos con mucha más claridad. ¿Estás preparada para brillar?

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