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Volver a ser joven en 30 minutos es posible gracias al factor de crecimiento plaquetario

El factor de crecimiento plaquetario se ha convertido en la solución más lógica, natural y sencilla de frenar el paso del tiempo. Esta novedosa técnica viene respaldada por un gran número de estudios y publicaciones internacionales.

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A partir de los 30 años los mecanismos de reparación celular empiezan a fallar y factores como el estrés laboral, la luz artificial, la disminución de las horas de sueño, la mala alimentación o el consumo excesivo de tabaco y alcohol empiezan a dejar huellas en nuestra piel, que pierde frescura, luminosidad, tono y color.
 
Hasta ahora utilizábamos multitud de técnicas para limpiar, hidratar y nutrir esa piel, incluidos los ejercicios de gimnasia facial. Pero uno de los aspectos básicos es estimular los mecanismos de reparación para que sigan desarrollando su función como cuando éramos más jóvenes. Tratamientos como los láseres de CO2, o la mesoterapia con multivitaminas nos ayudan a conseguir el objetivo.
 
Pero se ha descubierto la técnica más lógica, natural y sencilla de conseguirlo de forma definitiva: el factor de crecimiento plaquetario. Nuestra piel se repara cuando la avisan que algo está mal. Entonces los fibroblastos se encargan de producir más colágeno, más elastina y más hialurónico, tensando, tersando e hidratando nuestra piel. Quien avisa a las células son unos factores de crecimiento que viven en ellas, y al romperse se liberan y avisan al resto que tienen que ponerse a trabajar. Si inyectamos esos factores de crecimiento en nuestra piel, el objetivo estará asegurado al 100%.
 
Los factores de crecimiento son pequeñas proteínas que sirven de señales entre las células. Existen en todas las células, y las extraemos de las plaquetas porque resulta muy cómodo. Se necesita simplemente una extracción de 10 ml de sangre.
 
¿Cuál es su función? Estimular los procesos de división, migración y multiplicación celular. Infiltrado en una rotura muscular acelera su recuperación. En un tendón favorece la resolución de la tendinitis…y en la piel favorece la síntesis de colágeno y elastina que es la piedra angular para recuperar una piel joven, tensa y reluciente.
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El tratamiento es muy sencillo, se realiza en consulta, dura 30 minutos y una vez terminado el paciente se incorpora inmediatamente a su vida habitual.
 
El doctor Martín Anaya nos explica el proceso: "Consiste en la extracción de 10 ml de sangre, como si fuera una analítica. Mediante un proceso de centrifugación se separan los distintos componentes de la sangre, quedando los glóbulos rojos en la parte inferior, los glóbulos blancos en el centro y el plasma con las plaquetas en la parte superior. Utilizaremos el plasma con las plaquetas, al que añadimos cloruro cálcico, que hace estallar la célula y liberar los factores de crecimiento. Es el momento de la inyección intradérmica del plasma en la piel de la cara, el escote o las manos, prestando especial atención a las arrugas faciales. Al ser nuestra propia sangre no existen efectos secundarios, ni complicaciones, ni reacciones alérgicas, simplemente realizarán la función que saben hacer, que es obligar a los fibroblastos a fabricar colágeno, hialurónico y elastina mejorando el aspecto, la textura, la tersura, el tacto, el tono, el brillo y la luminosidad de la piel".
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