Hierba anual que se da en tres formas: blanca, negra y silvestre. Se emplea en cocina, además de como hierba medicinal. Para las carnes, por ejemplo la podemos usar en asados de lechal, jamón y carne de cerdo. Va mal para los pescados en general. En cambio, se complementa perfectamente con los huevos, especialmente si se hacen picantes o en forma de revuelto para untar en el pan. Además una pizca de mostaza da un sabor excelente a todos los platos en los que empleemos el queso. Y también tiene un uso cotidiano en el pastel de especias.
Tanto la mostaza blanca como la negra son medicinales, aunque de ambas, la segunda es la más apreciada. La mostaza blanca es empleada en casos de estreñimiento crónico, así como utilizado como diurético y en inflamaciones generales de la garganta.
La mostaza negra se emplea también en los mismos casos que la anterior, además de ser antiescorbútica, estimulante y revulsiva. Ambas curan los dolores reumáticos y neurálgicos y se emplea para descongestionar los pulmones y el cerebro. Debido a su gran aporte en calcio, hierro, magnesio y zinc, está muy recomendada en el tratamiento de resfriados y estados febriles. Su uso se ha extendido a los dolores dentales e incluso menstruales.
Si no la has empleado antes en cocina hazlo ahora y descubrirás un nuevo sabor.