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Cómo hacer una exfoliación integral (facial y corporal) paso a paso

Prepara tu piel para esas primeras exposiciones al sol con una exfoliación integral y disfruta de un bronceado homogéneo y más duradero. Además, con una exfoliación integral correcta conseguimos una piel luminosa y mejoramos la absorción de los tratamientos posteriores que se apliquen.

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Gtres

Con la llegada del buen tiempo y los días radiantes de sol, las salidas al campo y las escapadas a la playa se darán más frecuentemente y debes acondicionar tu piel para el bronceado.

Durante el invierno la piel tiende a espesarse y se vuelve en algunas zonas, más seca y dura, mientras que en otras, puede presentar granitos e imperfecciones que reducen su aspecto saludable y atractivo. Con la exfoliación, se elimina la capa de células muertas alojada en la superficie y las impurezas, la piel se renueva con mayor facilidad y oxigena mejor.

Se recomienda efectuar una exfoliación "integral" de rostro y cuerpo, al menos una semana antes de esas primeras horas de sol, para que la piel respire y te permita obtener un bonito bronceado homogéneo, sin manchas, enrojecimientos y/o descamaciones cutáneas.

¿Qué son los exfoliantes?

Se trata de productos que, bien con pequeñas partículas que arrastran las impurezas superficiales, o los llamados "peelings", que contienen químicos activos y son muy eficaces para eliminar imperfecciones o cicatrices, revelan una nueva piel. Tanto la piel del rostro como del cuerpo deben ser renovados con la inestimable ayuda de estos productos.

¿Cómo exfoliar mi piel?

Tranquila, es muy normal tener dudas al respecto, y si no lo has hecho nunca, una vez comiences a hacerlo, seguro que no lo abandonarás, ya que descubrirás una piel nueva, lisa y tersa, que adorarás.

Exfoliación del rostro

La piel del rostro, permanentemente expuesta a las agresiones externas, es más sensible, siendo una candidata a presentar arrugas más fácilmente. La exfoliación antes del bronceado estimula la producción de colágeno y elastina, la piel sufrirá menos la acción de los rayos de sol y podrás lucir una tez más luminosa con un bronceado uniforme y aterciopelado.

Paso I - Limpiar la piel

  • La piel debe estar muy limpia para recibir la exfoliación, aplicar con una esponjita, torunda o disco de algodón humedecido, leche desmaquillante por rostro y cuello, mediante movimientos circulares y ejerciendo una ligera presión con el fin de eliminar cualquier resto de maquillaje. La loción limpiadora elegida debe ser la adecuada a tu tipo de piel.
  • Una vez rostro y cuello completamente limpios se emplea un nuevo disco de algodón empapado en "tónico sin alcohol" para eliminar los últimos restos de impurezas y preparar la piel para la exfoliación.

Paso II - Exfoliación

  • Con las yemas de los dedos (perfectamente limpias) se aplica el exfoliante en rostro y cuello (evitando el contorno de ojos y labios, zonas particularmente sensibles) mediante un ligero masaje y se deja actuar unos minutos.

Paso III - Retirar el exfoliante y aplicar una hidratante

  • Retirar el producto exfoliante con abundante agua tibia y aplicar con un ligero masaje una crema hidratante adecuada al tipo de piel, nutritiva en caso de piel seca, y equilibrante si es grasa. La piel en estos momentos, está visiblemente más luminosa y fina. ¡Rostro luminoso al instante!

Exfoliación corporal

Si dejabas relegada la exfoliación al rostro, ya es hora de que tu cuerpo se deshaga de las células muertas, impurezas y toxinas acumuladas, que supondrá una renovación de la piel, un alisamiento de la superficie y una textura uniforme. Solo así conseguirás lucir una piel tan suave que no podrán dejar de acariciar.

La piel del cuerpo tiende a resecarse fácilmente y presentar granitos en determinadas zonas, si bajo esas circunstancias se expone a los rayos de sol, se podrían producir enrojecimientos y descamaciones, obteniendo además un bronceado desigual.

Es necesario realizar una exfoliación delicada pero profunda que, sin agredir la piel, consiga estimular la renovación celular, eliminar la capa de células muertas y dejar una piel fina y más elástica, preparada para recibir los primeros rayos de sol.

Paso I - Limpiar la piel

  • Al igual que con el rostro, la piel debe estar limpia para recibir la exfoliación, para conseguirlo, se aplica leche limpiadora sobre todo el cuerpo mediante movimientos circulares durante varios minutos. La leche limpiadora elegida debe ser la adecuada a tu tipo de piel.

Paso II - Exfoliación

  • Una vez la piel limpia y seca, se aplica el producto exfoliante mediante un ligero masaje y se deja actuar durante unos minutos. Mezcla 2 cucharadas soperas de azúcar granulada y 4 cucharadas soperas de crema hidratante corporal, para obtener una solución exfoliante casera ideal. Si lo prefieres, puedes mezclar media taza de azúcar moreno, media taza de café molido y 2 cucharadas de miel para obtener una solución exfoliante casera que además te ayudará a combatir la celulitis, nutrir y reafirmar la piel.
  • La palma de la mano abierta es el mejor instrumento para aplicar el exfoliante. Humedece ligeramente la piel en la ducha y aplica el exfoliante con la palma de la mano realizando movimientos enérgicos (sin pasarte), amplios y formando círculos. Te recomendamos comenzar a exfoliar de abajo a arriba, desde la planta de los pies, pasando por las piernas, glúteos, vientre, pecho, brazos y hombros, espalda y cuello. Asegúrate de que no dejas ni un centímetro de tu piel sin exfoliar. En algunas zonas más ásperas y rugosas (codos, rodillas, tobillos y talones) puede ser necesario aplicar directamente en seco el exfoliante para conseguir que queden completamente suaves y lisas, e incluso ayudarte con un guante de crin. Por el contrario, en la delicada zona del pecho conviene ser cuidadosa y efectuar movimientos más suaves.

Paso III - Retirar el exfoliante y aplicar una loción corporal hidratante

  • Tras una ducha tibia en la que solo se empleará agua para eliminar los restos de exfoliante, se aplica una loción nutritiva e hidratante que dejará la piel elástica y muy luminosa.

Eso sí, te recomendamos no volverte una adicta a la exfoliación, ya que su exceso es tan perjudicial como su defecto. Lo ideal es exfoliar la piel 1 o 2 veces por semana.

Ahora sí, tu piel después de la exfoliación integral, está preparada para recibir los primeros rayos de sol. ¡Feliz verano!

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