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Consejos para cuidar tu piel en invierno ¡protégela del frío!

¿Cómo afecta el frío a la piel? En invierno la piel se expone diariamente a multitud de agresiones que pueden resecarla y apagarla, evítalo gracias a estos consejos prácticos para mantener una piel sana y radiante también en esta época del año.

   actualizado el 15/1/2020 - 13:04 8m 31s
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Cuando llega el verano, en nuestra mente se enciende una alarma que indica que hemos de proteger nuestra piel de los rayos del sol. Sin embargo, cuando llega el invierno, seguimos sin ser conscientes de los daños que el frío, la humedad y los cambios bruscos de temperatura ocasionan en la piel. Y es que la climatología característica del invierno y las condiciones medioambientales cambiantes afectan claramente no sólo a nuestro estado de ánimo, sino también a nuestro aspecto físico, sobre todo a nuestra piel.

El viento, el frío, la lluvia… son los principales desencadenantes de la sensibilidad de la piel, y nuestro rostro la parte que más los sufrirá. Y es que, aunque la piel tiene enzimas que la ayudan a soportar temperaturas inferiores a los 37ºC, pierde movilidad y elasticidad, se altera su barrera cutánea y se produce deshidratación y sequedad, e incluso irritaciones si la piel es sensible.

Como nos informa Leonor Prieto, directora científica de La Roche-Posay, el frío también causa vasoconstricción en los capilares de la piel, lo que provoca que no lleguen suficiente oxígeno ni nutrientes a la epidermis, dejando la piel con ese aspecto apagado tan poco favorecedor. Además, se retrasa el ciclo de renovación celular y se acumulan células muertas, causando una incómoda sensación de tirantez y falta de confort, pues esa capa de células impide que la secreción sebácea natural de la piel llegue a la superficie para nutrir la epidermis, dejando la piel totalmente desprotegida, seca y sensible.

El rostro y las manos son las zonas de nuestro cuerpo que más sufren durante el invierno. Además en esta temporada las calefacciones emiten sustancias que provocan la muerte de las células cutáneas y juegan en contra de la humedad natural de la piel. Tenemos que tener en cuenta también que cuando pasamos de ambientes cerrados con calefacción al frío de la calle, la piel se deshidrata y reseca mucho más, afectando a su elasticidad.
 
Y por supuesto, también afecta el hecho de que en invierno nos vestimos con más ropa, lo que entorpece el proceso de transpiración de la piel y eliminación de las células muertas.

Por todo ello, si quieres pasar el invierno con buena cara no puedes pasar por alto estos consejos prácticos para mantener una piel sana y radiante también en esta época del año. Una rutina de belleza que proteja la piel de las inclemencias del tiempo y se base en:

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  1. Hazte con un humidificador para aportar humedad a los ambientes interiores y evitar que el cutis se reseque.
  2. Trata de poner la calefacción a una temperatura moderada, evitando así una excesiva sequedad en espacios interiores.
  3. No olvidar tomar mucha agua (2 litros diarios), zumos e infusiones. Cuida tu piel evitando las bebidas alcohólicas y el café, pueden resecarla mucho. Aumenta el consumo de alimentos ricos en vitaminas (especialmente recomendable la vitamina C) y antioxidantes, como las frutas y las verduras. La dieta antiedad antioxidante puede ser una apuesta ideal para prevenir el envejecimiento prematuro de la piel.
  4. Comer frutas como la uva, que son ricas en polifenoles y ayudan a mantener una piel sana. Espinacas, pescado, huevos y frutos secos deben estar presentes en tu alimentación por su elevado contenido en vitamina E. La vitamina C es esencial en la salud de la piel y se encuentra en alimentos como la naranja, el kiwi, el limón y mandarina. Los alimentos ricos en vitamina A como las zanahorias y los frutos rojos son muy recomendables. El tomate es rico en licopeno, un gran antioxidante, ¡que no falte en tu dieta invernal!
  5. Evita las duchas y los baños demasiado calientes y, especialmente, no pasar mucho tiempo dentro de la bañera (no más de 20 minutos). Y es que, aunque se agradecen, perjudican la epidermis y son malos para la circulación. Además, tras la ducha se aconseja terminar siempre con un chorro de agua fría, sobre todo en las piernas. Los términos medios siempre son los adecuados, por ello el agua templada es ideal para nuestros baños. Por supuesto, tras la ducha o el baño hay que hidratar muy bien la piel. Un truco: cuando salgas de la ducha, aprovecha el vaho para aplicar la crema hidratante en todo tu cuerpo. ¡Efecto spa sin moverte de casa!
  6. No abuses del jabón de ducha o geles y asegúrate de que siempre usas el apropiado para cada tipo de piel. Se recomienda que sean suaves, neutros y no agresivos. 
  7. La limpieza diaria es el primer paso de la rutina de belleza y es especialmente importante en épocas en las que los factores externos afectan a la piel en mayor medida, sin embargo, emplea un limpiador suave para evitar un desecamiento excesivo de la dermis y posibles irritaciones.
  8. Evita lavar la cara con mucha frecuencia o aclarar la piel con abundante agua porque el exceso de agua favorece la desecación de la piel. Realiza una limpieza cuidadosa, mañana y noche, eligiendo una limpiadora suave, que no aumente la agresión diaria que el frío ocasiona.
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  10. Hidratación, hidratación y más hidratación. Es vital que apliques una cantidad generosa de crema hidratante y, si tienes la piel muy seca, repetir la aplicación dos o tres veces al día. En casos en los que las pieles están especialmente secas o atípicas, utiliza una crema nutritiva sobre la hidratante.
  11. Para reducir las arrugas superficiales y evitar que el frío las acentúe, apóyate en cosméticos que contengan hidroxiácidos, retinol y vitamina C. Para reducir las arrugas más marcadas, añade cremas con péptidos, de resultados sorprendentes.
  12. Mezcla unas gotitas de aceite de árbol de té con tu crema de noche. Este aceite natural es uno de los más populares y activos, es conocido por su gran poder antiséptico, antiviral y fungicida. El aceite de árbol de té es perfecto para los meses de frío porque se generan más hongos, por ejemplo, en los pies.
  13. Elige una buena crema hidratante que lleve componentes humectantes (que atraigan el agua dentro de la piel), como la glicerina, urea, lactato sódico, etc., y componentes con efecto oclusivo (actúan de barrera, para impedir la pérdida de agua), como la lanolina, silicona y sus derivados.
  14. Nunca hay que olvidarse del cuidado de los labios, muy dañados por el frío. Resulta imprescindible usar protectores labiales con protección solar y sobre todo evitar humedecerlos con saliva cuando estén secos, porque aunque en un primer momento aporta una sensación de alivio, después produce una irritación y sequedad aún mayores. Recuerda que su piel es más fina y carece de glándulas sudoríparas y sebáceas, por lo que regulan mal los cambios de temperatura. Vete a dormir con una buena capa de vaselina en los labios e incluso una fina capa de miel para nutrirlos durante las horas de sueño. Es la forma más eficaz de evitar los labios secos y agrietados.
  15. Las manos son otra de las zonas más castigadas durante el invierno. Asegúrate de emplear cremas específicas para manos muy nutritivas que eviten que su delicada piel se reseque y pueda llegar incluso a cuartearse. No olvides llevar la crema de manos siempre contigo para aplicarla según necesidad. En cuanto a las palmas de las manos, conviene mantener una humectación permanente con cremas, evitar los lavados frecuentes con jabones muy agresivos y el uso exagerado de alcohol en gel. Además, es muy recomendable aplicar soluciones de refuerzo como las mascarillas para manos una vez por semana. Para potenciar el efecto hidratante en tus manos, aplica una crema específica y después ponte unos guantes, el calor ayudará a que el efecto hidratante se multiplique.
  16. En invierno, los pies suelen ser una de las zonas más olvidadas, sin embargo pueden verse sensiblemente afectados a causa del frío. No olvides hidratarlos cada día con aceites naturales o lociones específicas. Elige calcetines de fibras naturales transpirables, es ideal el algodón. El calzado debe tener estas mismas características, evita los zapatos de plástico o de cualquier otro material que evite que la piel respire. Aprovecha el invierno para oxigenar las uñas de los pies, dales un respiro y no las pintes.
  17. No olvidar nunca la fotoprotección cuando se va a las estaciones de esquí o se juega con la nieve. En zonas nevadas el sol es aún más peligroso para la piel y los labios que en verano, porque los rayos solares se reflejan en la nieve y se potencia el daño. 
  18. La piel está más sensible que nunca durante esta época, evita ropa o calzado no transpirable o irritante, así como el contacto con tejidos sintéticos, especialmente cuando se desarrollan cuadros como dermatitis atópica o psoriasis.
  19. Evita el alcohol y el tabaco, pues, junto con el frío, disminuyen la vascularización cutánea y aumentan las venitas, rojeces y la deshidratación.
  20. Finalmente, recuerda que esta es la mejor época para someterte a tratamientos de rejuvenecimiento tipo peeling o láser, así que si te estabas planteando alguno de ellos, es el momento ideal para regalártelo.

Cumple estas pautas de cuidado y verás cómo tu piel estará perfecta cuando llegue el buen tiempo.

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