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Venitas y rojeces: soluciones

Di adiós a las antiestéticas venitas y rojeces que amenazan la belleza de tu rostro. Con algunos cuidados básicos muy sencillos podrás prevenir su aparición, y con tratamientos específicos conseguirás reducirlas en gran medida e incluso eliminarlas por completo.

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Schrammek

¿Tus mejillas, aletas de la nariz, cuello o escote se enrojecen con facilidad? En invierno es frecuente que las rojeces sean más evidentes, ya que los factores que desencadenan y empeoran las rojeces en la piel son el frío, los cambios bruscos de temperatura, el sol y también el consumo de bebidas alcohólicas y el estrés. También los alimentos picantes, las comidas demasiado abundantes y los desequilibrios hormonales, propician la aparición de rojeces y venitas rojas, lo que se denomina, cuperosis.

Especialmente con el frío y en pieles claras, secas y muy finas, que son en definitiva, las más frágiles, los vasos sanguíneos de la piel se hacen visibles en la superficie de la dermis enrojeciendo de forma antiestética la piel y desvirtuando la belleza natural del rostro. Cabe destacar que las rojeces pueden presentarse en todo tipo de pieles, grasa, seca o mixta, aunque ciertamente son más visibles en los cutis más claros. Las zonas más comunes donde se alojan, son las mejillas y aletas de la nariz.

Prevenir su aparición

Aún no existe un tratamiento que consiga eliminarlas de forma definitiva, por ello, nada mejor que prevenir su aparición. El factor emocional es más difícil de controlar, pero el resto de factores que influyen en la aparición de rojeces, podemos evitarlos fácilmente. Lleva a la práctica estos sencillos consejos para prevenir y controlar la evolución de este trastorno cutáneo, el cual en niveles avanzados puede derivar en una enfermedad inflamatoria crónica como la rosácea:

  1. Protégete de los cambios bruscos de temperatura.
  2. Es necesario mantener la piel humectada, aplica tu hidratante con un suave masaje con la yema de los dedos para activar la circulación.
  3. Evita los ambientes con la calefacción muy alta y/o cargados de humo.
  4. Realiza la limpieza diaria del cutis con un gel suave.
  5. Evita los cosméticos agresivos tales como los exfoliantes profundos, ya que afectan al grosor de la piel y harían más visible la cuperosis.
  6. Elige productos cosméticos específicos para pieles sensibles y con rojeces que te ayuden a tratar el problema y controlar su evolución.
  7. Evita productos que contengan perfumes, colorantes, alcohol o parabenos.
  8. Evita las saunas y baños muy calientes o de vapor.
  9. Evita la exposición solar en horas punta y emplea a diario cremas con alto factor de protección.
  10. Procura hacer comidas ligeras y dejar a un lado el picante, el alcohol y aquellas especias que puedan provocar un aumento repentino de la temperatura corporal.
  11. Evita las bebidas muy calientes y las bebidas alcohólicas.
  12. Procura llevar una dieta equilibrada y sana, rica en cereales integrales, lecitina de soja y vitaminas C y B, que fortalecen la piel.
  13. Evita el estrés y aquellas situaciones que te afecten emocionalmente. Practica técnicas de relajación o ejercicios como el yoga o el pilates.

Tratamientos con láser

Cuando el problema persiste, lo ideal es consultar con el dermatólogo, ya que aunque los tratamientos que existen actualmente no consiguen eliminarlas de forma definitiva, el uso de ciertos cosméticos adecuados, puede ayudar a eliminarlas temporalmente o reducir su mal aspecto dependiendo el caso.

Finalmente, cuando los capilares son demasiado visibles y los tratamientos locales con cosméticos no surten el efecto deseado, la tecnología láser es considerada la mejor opción de tratamiento. Eso sí, resulta fundamental ponerse en manos de un profesional cualificado.