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El morbo del swinging

El morbo del swinging
3m 22s

¿Alguna vez ha pasado por vuestras cabezas ir a un local de intercambio de parejas? Si tanto tú como tu pareja estáis de acuerdo en ponerle un poco de guindilla a vuestra relación y acudir a uno de estos clubs, es mejor que te informes primero de sus reglas y de las posibles consecuencias que tendrá la experiencia de cara al futuro de tu relación.

Lees un artículo en una revista, escuchas historias de conocidos, te informas en Internet…. La curiosidad te mata: ¿nos iría bien acudir a uno de estos locales? ¿resucitará nuestra vida sexual tener relaciones abiertas con otras personas?

Los swingers es el término anglosajón para definir a los que practican el intercambio de pareja, algo que viene de lejos pero que en los últimos años se ha puesto muy de moda con la apertura de clubs especialmente dedicados a esta práctica.

Pero salirse de lo que es lo habitual en la pareja también puede resultar peligroso, ya que todos tenemos fantasías pero las reacciones no son iguales a la hora de llevarlas a la práctica. Para muchos, lo que en principio suena a placer puede terminar en desilusión y desagrado.

CÓMO FUNCIONAN LOS LOCALES

Estos lugares suelen ser muy discretos y están especialmente diseñados para crear erotismo y excitación. Se suelen dividir en varias habitaciones, normalmente siempre hay un bar o una sala en la que se produce el primer contacto. Entras con la pareja y os tomáis algo mientras echáis el ojo a las demás parejas. A continuación ya se pasa a otras salas más atrevidas, digamos que es dónde empieza la acción.

Es muy común que haya una especie de spa o baño turco en el que la gente pasea desnuda y luego ya pasan a otras salas en las que la gente practica sexo abiertamente y sin esconderse. La luz es muy tenue, lo que crea un ambiente muy íntimo y privado, aunque también suele haber cuartos oscuros, en los que la gente tiene sexo sin verse. Podéis hacerlo enfrente uno del otro, pero mucha gente prefiere alejarse y hacerlo sin ver a la media naranja. Eso ya va en gustos.

No todo el mundo llega a tener relaciones completas, también se puede acordar de antemano practicar lo que se llama el "soft swing"; es decir besos, caricias y tocamientos sin llegar al coito.

RESPETA LAS REGLAS

Aquí el respeto es fundamental. Para jugar hay que saber aceptar un no. Nadie te puede tocar si a ti no te apetece y viceversa, tú no puedes tocar a nadie que no quiera ser tocado.

Normalmente hay clubs de heterosexuales y homosexuales, así que es mejor que no haya sorpresas y decir abiertamente tus preferencias. La relación siempre es de mutuo acuerdo, sin presionar ni ejercer ningún tipo de acoso.

NO LO HAGAS SI…

Es mejor que no te pases por allí si eres celosa, insegura, si en vuestra relación falta madurez y confianza y si no estás 100% convencida de lo que vas a hacer. 

Por regla general las personas con cierta tendencia a exhibicionismo y al voguerismo suelen disfrutarlo mucho más, pero no tiene por qué ser siempre así. Hay parejas que nunca se hubieran imaginado en la vida lo reforzada que ha salido su relación después de la experiencia swing. Otras, por el contrario, rompieron para siempre.

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