¿Quieres sorprender a tu chico este fin de semana?
Relajación más sensualidad… todo en uno. ¿Qué te parece la idea? Hoy te enseñamos cómo dar un buen masaje erótico a tu compañero, para que le resulte inolvidable. No lo dudes, con unos breves consejos podrás sorprender a tu pareja con
una sesión tan excitante como relajante, así que sigue leyendo y haz del masaje erótico el preliminar que os llevará directos al séptimo cielo.
Preparación del ambiente
No olvides que el objetivo es relajarse, pero también
elevar la libido y reavivar el potencial erótico de todas y cada una de las partes del
cuerpo. Por ello, el ambiente es muy importante, cero distracciones. Desconecta el teléfono, utiliza
aceites,
velas o incienso que te ayuden a crear un ambiente especial, despójate del reloj y los accesorios, córtate las uñas… todos estos detalles fomentarán la efectividad de tu masaje.
Elige aceites que sean algo
fluidos y grasos para que las manos se deslicen bien por la piel. Decántate por aceites vegetales biológicos, evitando los productos químicos. En cuanto al olor, a vuestro gusto, las posibilidades son infinitas: macadamia, frutas rojas, albaricoque, almendra dulce...
También puedes favorecer la atmósfera con una
luz más tenue o con una
música relajante, con melodías suaves, sin voz. Asimismo, puedes aportar tu toque original al masaje, por ejemplo, con el
uso de plumas. Ten en cuenta que si vas a usar este tipo de materiales suaves, deberás hacerlo antes de aplicar el aceite.
Trucos esenciales
Lo primero que debes tener en cuenta a la hora de realizar un masaje sensual es que
tus manos deberán permanecer en contacto permanente y directo con el cuerpo de tu chico. Si pasas un tiempo, por breve que sea, sin tocarle, sus músculos se enfriarán rápidamente, y probablemente, también se le enfríe otra cosa. Ya sabes
¡no pares de tocarle!
Para provocar un masaje de alto voltaje deberás acariciar todas y cada una de las zonas del cuerpo de tu pareja. Lo ideal es combinar los movimientos sobre los
puntos erógenos más sexuales con caricias en
otras partes menos activas, sexualmente. Es decir, debes evitar a toda costa ir directa a los
genitales. Empezarás tocando sus zonas menos erógenas: manos, cabeza, pies… sin prisa, pero sin pausa,
para acabar en su punto más caliente.
¡Controla a tu chico! No cedas a su primer calentón, te lo agradecerá. Ya sabes... lo bueno se hace esperar.
Ve excitándole poco a poco, recuerda que para dar un buen masaje erótico debes tomarte tu tiempo. Cuanto más tiempo inviertas en calentarle, más apoteósico será el resultado final.
Por último, ten en cuenta que tu masaje será único, así que deja volar tu imaginación: combina caricias con
besos y mimos, cambia la presión según la reacción de tu chico…
¡le encantará!
El punto fuerte
Cuando hayas masajeado sus manos, cabeza, pies, piernas, espalda, cuello…
podrás pasar a sus genitales. Puedes utilizar el aceite y esparcirlo desde su pelvis hasta por encima del escroto y del
pene. A la hora de iniciar los movimientos, puedes aplicar mayor presión en la base de la pelvis. Es muy importante que la cantidad de aceite sea suficiente, pues
estos movimientos requieren de lubricación.
Existen diferentes formas de
masajear su punto más excitante: sujeta su miembro viril con una mano, deslizándola de arriba abajo; mientras posiciones tu otra mano en la cabeza del pene, provocándole movimientos circulares. En suma, de arriba abajo en el tronco y movimientos circulares en la cabeza.
Otra manera de llevarle al éxtasis es realizarle diez movimientos hacia arriba y otros diez hacia abajo, luego nueve hacia arriba y nueve hacia abajo y así sucesivamente hasta llegar a uno. Por último,
arderá de placer si colocas tus dedos pulgar e índice en forma de "o" alrededor de su escroto, moviéndoselo de arriba abajo. Mientras, realizas el mismo movimiento con la otra mano en su pene.
¡Ya estás preparada para darle el masaje erótico de sus sueños! Recuerda, no rompas el contacto con su cuerpo, empieza por las zonas menos excitantes para luego pasar al punto fuerte, las prisas no son buenas y no desestimes la importancia de una buena ambientación.