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Un champú para cada tipo de pelo ¡elige el tuyo!

Para lucir una melena 10 no solo hay que saber peinarla, hay que cuidarla lavado tras lavado. Averigua cuál es tu tipo de pelo y elige el champú adecuado.

7m 42s
Svenson

No todos los champús valen para todos los tipos de cabello. Hay uno específico para cada tipo de pelo y serán sus características propias las que determinen cuál debe ser el elegido.

Lo cierto es que a la hora de elegir el champú mucha gente se fija en el estado de su melena de medios o puntas. Esto es un error porque los champús son productos diseñados para limpiar únicamente el cuero cabelludo. Para elegir correctamente y dar a nuestro pelo los cuidados que necesita debemos guiarnos por la zona cercana a la raíz del cabello e identificar si nuestro pelo es normal, seco o graso.

"Cada cabello es único y requiere de unos cuidados especiales", comenta el Dr. Germán Delgado, médico de Svenson. El champú tiene una función limpiadora, pero existen algunas formulaciones específicas para tratar la caspa, dermatitis, seborrea, la grasa u otras afecciones. Por eso es importante saber qué champú necesita cada cabello. El champú adecuado es aquel que le sienta bien al cabello en función de sus características para que tenga un aspecto sano, suave y brillante.

Pelo normal

Se identifica fácilmente porque la raíz tiene brillo y necesita una frecuencia de lavado de un día sí, día no. En este caso se recomiendan los champús hidratantes porque aportan agua, brillo y mantienen la salud y humectación del pelo. En sus etiquetas suelen aparecer ingredientes como aloe vera, agua de coco, pantenol, extractos de frutas antioxidantes, frutos rojos, bambú, etc.

Pelo graso

Los cabellos con exceso de grasa suelen ensuciarse fácilmente, por lo que necesitan una limpieza frecuente. Por lo tanto, el champú ideal para los cabellos grasos debe contener un pH regulado, que limpie en profundidad, pero sin irritar el cuero cabelludo.

Si lavas el cabello por la mañana y al cabo de unas horas presenta un aspecto descuidado, "sucio" o apelmazado, no hay duda, tu cuero cabelludo es graso. Los productos para pelo graso, mixto o pH neutro son los más indicados porque limpian sin alterar ni irritar el cuero cabelludo. Es importante recalcar que, a mayor número de lavados, más suave debe ser el champú. Y ojo a los casos de raíz grasa y puntas secas porque, aunque la melena presente un aspecto seco o quebradizo, el champú siempre debe ser para cabello graso, evitando los productos nutritivos.

Pelo liso y graso

Estos cabellos suelen parecer sucios, aunque estén prácticamente recién lavados debido a la sensación de apelmazamiento producida por la sobreproducción de sebo. Lo ideal es elegir un champú para el control de grasa y alternarlo con un champú de lavado en seco para, así, equilibrar la producción de grasa de las glándulas sudoríparas.

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Pelo con caspa

La caspa no es más que una descamación excesiva del cuero cabelludo, que puede ser desencadenada por diversas causas como el estrés, desequilibrios hormonales y dermatitis seborreica, entre otras. Para ellos se recomiendan productos formulados a base de extractos naturales con efecto descongestionante, purificante y acondicionador, principales necesidades de este tipo de cabello que se hace necesario cubrir para lucirlo sano. Los champús anticaspa tienen activos que combaten la flora microbiana que provoca la caspa. Cuidado porque no se debe usar todos los días. Se puede mezclar con un champú hidratante y así evitamos resecar el cabello mientras eliminamos la caspa.

Pelo rizado o encrespado

Es aconsejable utilizar cualquier champú que sea hidratante, ya que lo que en estos casos se necesita una abundante hidratación para mantener el cabello bajo control.

Pelo seco, estropeado o teñido

Este pelo tiene un aspecto opaco y quebradizo, debido a la falta de humedad y de nutrición. Cuando la raíz no tiene brillo, flexibilidad ni movimiento estamos ante un cabello seco. Los productos nutritivos son sus grandes aliados porque contienen activos grasos que reponen los lípidos del cabello y están especialmente indicados para pelo seco, muy seco, dañado, con mechas o decoloraciones. Se reconocen porque en sus fórmulas aparecen aceites como el de argán, almendras, aguacate, coco... El champú ideal para este tipo de cabello debe ayudar a rellenar las grietas creadas por la sequedad, aportando docilidad y brillo. Precisan de un cuidado diario exquisito al margen de elegir el champú adecuado, que será de alta hidratación acompañado de una mascarilla de las mismas características.

Pelo fino

El cabello fino y lacio suele ser una de las principales causas de la falta de volumen. Este tipo de pelo suele ser más frágil y vulnerable, y necesita de cuidados especiales, como el uso de champús que le aporten cuerpo o de champús extra suaves, que no contengan sulfatos o por lo menos en cantidades muy bajas.

Pelo liso y sin volumen

El champú idóneo es aquel que va a dar cuerpo al cabello mejorando su apariencia y en su etiqueta probablemente esté escrito “efecto volumen”.

Las reglas para un buen lavado de pelo

  1. El primer paso del ritual es cepillar la melena con el fin de eliminar el exceso de residuos del cabello y evitar enredos durante el lavado.
  2. Empieza el lavado del cabello con agua caliente para ayudar a eliminar la suciedad y aplicar una primera mano de champú de manera rápida, con el fin de hacer una limpieza superficial. Después, aclara y repite con una segunda mano de champú. Esta vez de manera más pausada y masajeando suavemente.
  3. A continuación, aclara y usa un acondicionador, con el fin de aportar hidratación, suavidad y ayudar a desenredar el cabello.
  4. Un paso importante es el aclarado final, que debe ser con el agua más fría para conseguir una cutícula más sellada y un cabello más brillante. No olvides realizarlo sin movimientos bruscos para evitar enredos.
Gtres

Y además no olvides que...

  • Es aconsejable alternar el champú específico para el tipo del cabello con uno suave.
  • El secreto para evitar que el champú reseque tu cabello o irrite y descame el cuero cabelludo es elegir siempre un champú adecuado a tu tipo de pelo y aplicar la cantidad justa. Una nuez de producto es suficiente, repártela en el cabello mojado sobre las raíces masajeando con las yemas de los dedos. Con la espuma que se generará limpiarás el resto de la melena. Tras dejar que el champú actúe unos minutos, aclara con abundante agua tibia. Si es necesario, repite la operación.
  • La frecuencia de lavado tiene que venir determinada por la suciedad del cabello. Puede hacerse incluso a diario, siempre que se utilice el producto adecuado.
  • Es recomendable masajear con suavidad al lavarse el pelo. Los masajes capilares favorecen la circulación sanguínea del cuero cabelludo, lo que implica una mayor oxigenación y aporte nutricional del bulbo capilar.
  • Se debe evitar lavar el pelo con agua a muy alta temperatura. Aclarar el pelo con agua fría puede aportar muchos beneficios a tu cabello, entre ellos, el incremento del brillo.
  • No es aconsejable frotar el cabello con la toalla para eliminar la humedad después del lavado. Lo ideal es envolver el cabello en la toalla, durante no más de 5 minutos, para que se absorba el exceso de humedad.
  • Los champús abren la cutícula para limpiar en profundidad, por eso siempre debemos finalizar el lavado aplicando un acondicionador de medios a puntas porque estos productos sellan la hebra y evitan que se vuelva porosa.
  • Los champús de efecto "detox" y "anti-residuos", eliminan residuos y limpian la hebra y el cuero cabelludo en profundidad. No es un producto de uso diario porque puede provocar la pérdida de tu propia keratina y aumentar la porosidad. Es perfecto para lavar el pelo en profundidad una vez al mes o para usar antes de realizar una hidratación en casa porque ayuda a abrir la cutícula y así los nutrientes de la mascarilla penetran mejor.

¡Un consejo!

Es recomendable prescindir de champús con sulfatos, a pesar de que ninguno de los que está a la venta contiene una concentración elevada de productos químicos suficiente para que pueda considerarse dañino para el pelo y el cuero cabelludo. Un ejemplo de estos componentes químicos es el denominado sulfato, un tipo de surfactante potente o detergente cuya función es separar la grasa del pelo en el lavado. En el caso de los productos de uso frecuente se reduce considerablemente el contenido de surfactante, al igual que en los infantiles, con el fin de evitar irritación ocular y del cuero cabelludo.

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