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¿Cómo reconocer un buen pan?

Descubre los secretos para aprender a elegir un buen pan, artesano y de calidad.

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Levadura Madre
Ver la foto Consejos para reconocer un auténtico pan artesano
Ver la foto La corteza de un pan artesano es de color pardo, más gruesa que la del pan industrial y muy crujiente
Ver la foto La miga de un pan artesano tiene agujeros grandes e irregulares

No siempre es sencillo detectar, a simple vista, un buen pan de uno que no lo es, por lo que no es de extrañar que en alguna ocasión hayas comprado un pan con un fantástico aspecto que llegado el momento de degustar no ha cumplido las expectativas.

Lo cierto es que adquirir un buen pan no siempre es tarea fácil, pues un pan artesano es el resultado de un trabajo que requiere ingredientes naturales y de calidad, además de paciencia, mucha paciencia. Como consecuencia de ello, el pan es más fácil de digerir, dura más tiempo fresco y lo más importante, está buenísimo.

No te dejes engañar por la vista: la harina espolvoreada y el aspecto de hogaza rústica no son garantía de que el pan sea de obrador. El pan además de verlo, hay que tocarlo y olerlo.

El experto panadero Moncho López nos da las claves para aprender a elegir un buen pan. ¡Toma nota!

1. El pan tiene que pesar. Aunque parezca que el pan pesado es más denso y difícil de digerir, no es así. Como asegura Moncho López: “cuanto más pese en la mano, menos pesa en el estómago”. Los panes industriales apenas pesan 20 gramos, mientras que uno artesano puede triplicar ese peso.

2. La corteza tiene que ser crujiente. Un buen pan se reconoce por su corteza color pardo, más gruesa que la del pan industrial y muy crujiente. Además, debe mantener estas propiedades durante el tiempo que el pan esté fresco.

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3. La “suela” debe ser lisa, porque eso indica que se ha cocido en horno de piedra. Huye de los panes con base en forma de rejilla porque eso denota cocción en horno con ventilador y por tanto producción industrial. El pan elaborado en horno de piedra requiere un horneado lento, que repercute directamente en una digestión más fácil.

4. La miga debe tener agujeros grandes e irregulares y esta es quizás una de las características más definitorias del pan artesano. Cuando se hace una barra en la bandeja perforada de un horno industrial, el calor se distribuye homogéneamente y por tanto sus burbujas también lo son. Sin embargo, en un horno artesano la cocción se transmite casi desde la base del pan hacia dentro y esto provoca agujeros irregulares y más grandes.

5. Desconfía de la miga muy blanca. Cuanto más blanca es la miga, peor es el pan porque estará elaborado con una harina muy refinada y nada saludable puesto que ha perdido gran parte de sus nutrientes. Además, si la miga se estira como un chicle, se trata de un pan elaborado mediante procesos industriales y que ha seguido una fermentación rápida.

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6. Busca la irregularidad. “La industria hace fotocopias, el artesano hace hermanos”, con esta gráfica frase resume Moncho la diferencia entre el pan elaborado a mano y el hecho por una máquina. Y es que, un pan artesano no tiene una forma perfecta. En una panadería artesana, el panadero realiza cada pieza de forma única, ningún pan es igual a otro, solo lo son los industriales, hechos a máquina.

7. Tiene que oler a pan. En general, si el pan no huele es que no ha reposado el tiempo suficiente para que se desarrollen los ácidos orgánicos responsables de ese olor característico que sigue haciendo las delicias de pequeños y mayores. El buen pan sabe a campo, a semillas... tiene el aroma de la masa madre y de la harina. El pan industrial siempre sabe igual.

8. El buen pan dura fresco unos días. Si al día siguiente el pan está duro y reseco, es que es industrial. Un pan artesanal puede durar fresco y esponjoso más días si se conserva envuelto en un paño de tela.

9. Un pan artesano proporcionará una buena digestión. El estómago sabrá distinguir el pan hecho de manera natural, con masa madre, fermentación reposada, buenas harinas… Además, aportará además todas sus propiedades nutricionales, sin grasas y con un bajo índice glucémico. Porque este es otro de los falsos mitos de este manjar, el pan, en cantidades moderadas, no engorda.

  • ¡Truco! Si quieres que la corteza del pan que vas a elaborar quede crujiente, pincela el pan con aceite antes de introducirlo en el horno. Además, para poder disfrutar de un pan casero con mayor rapidez, antes de amasar, calienta la harina unos minutos en el horno a temperatura baja. Ayudará después a cocer el pan rápidamente.
  • ¡Importante! Al hacer el pan, la sal es un punto importante para que salga bien y hemos de asegurar que utilizamos la cantidad correcta. El exceso de sal contrarresta el efecto de la levadura y no esponjará y subirá lo deseado. Por otro lado, si se pone muy poca sal, la masa puede hincharse demasiado rápido.

Si te has sumado a la tendencia de elaborar panes caseros, te invitamos a descubrir y compartir las mejores creaciones en nuestra sección de recetas.

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Consejos para reconocer un auténtico pan artesano

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No debemos dejarnos engañar por la vista: la harina espolvoreada y el aspecto de hogaza rústica no son garantía de que el pan sea de obrador. El pan además de verlo, hay que tocarlo, olerlo, oírlo y sentirlo. El peso, el olor, la miga, la corteza y la irregularidad, claves en la elección de un auténtico pan artesano.

La corteza de un pan artesano es de color pardo, más gruesa que la del pan industrial y muy crujiente

Foto La corteza de un pan artesano es de color pardo, más gruesa que la del pan industrial y muy crujiente
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Un buen pan se reconoce por su corteza color pardo, más gruesa que la del pan industrial y muy crujiente. Además, debe mantener estas propiedades durante el tiempo que el pan esté fresco.

La miga de un pan artesano tiene agujeros grandes e irregulares

Foto La miga de un pan artesano tiene agujeros grandes e irregulares
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La miga debe tener agujeros grandes e irregulares y esta es quizás una de las características más definitorias del pan artesano. Cuando se hace una barra en la bandeja perforada de un horno industrial, el calor se distribuye homogéneamente y por tanto sus burbujas también lo son. Sin embargo, en un horno artesano la cocción se transmite casi desde la base del pan hacia dentro y esto provoca agujeros irregulares y más grandes.