Aunque es uno de los puntos más sexys de nuestra anatomía, a menudo
la espalda también es una de las zonas más olvidadas. El considerado como el nuevo
escote, resaltado en vestidos y camisetas de abertura trasera, apenas tiene protagonismo en nuestras rutinas de
belleza ni en nuestros
ejercicios del día a día. Pero, ahora que viene el verano, llega el
momento de empezar a cuidarla como se merece.
Tareas a corto, medio y largo plazo
Pero, ¿cómo hacerlo? Lo que está claro es que
cuanto antes empecemos, mejor. Con la llegada del buen tiempo, vuelven las camisetas de tirantes, los vestidos escotados y (sí, ya está aquí) el ansiado y temido bikini. Para no ponernos nerviosas con todo el ritual de belleza y mantenimiento, podemos empezar por algo sencillo y que nos dé buen resultado: una buena exfoliación.
En la ducha y en días alternos, un exfoliante nos ayudará a limpiar las impurezas de la
piel, permitiendo eliminar las células muertas y sacar nuestra capa más brillante.
Tras una limpieza profunda y su consiguiente
hidratación, ya hay que ponerse en serio con las
rutinas a medio plazo. Es decir: hacer ciertos
ejercicios que mejoren la salud y la forma de nuestra espalda. Desde el prestigioso
Caroli Health Club recomiendan realizar una tabla de ejercicios que tonifique esa zona del cuerpo. Por ejemplo, desde el club recomiendan: empezar a realizar ejercicio cardiovascular corriendo 500 metros, movilizar las articulaciones y hacer unos estiramientos durante cinco minutos, continuar con
una tabla de ejercicios para los bíceps-tríceps y deltoides, en la que llevemos poca carga pero con numerosas repeticiones. Por último, lo mejor es acabar corriendo otros 400-500 metros.
Además, otros ejercicios que pueden funcionar muy bien para nuestra espalda son los que se practican en
pilates, que tonifican y refuerzan nuestro cuerpo. También están altamente recomendados
el yoga y la natación. En cualquier caso, como recomienda Alejandro Escudero, Fitness Manager de Caroli Health Club,
“es necesario ponerse en manos de un especialista para que evalúe y diseñe los ejercicios para cada persona, según sus necesidades”.
En cuanto al
largo plazo, lo fundamental es mantener siempre una
postura correcta. Hay que realizar pausas constantes en nuestra actividad, moviendo las articulaciones y cambiando la forma. Un truco muy sencillo es caminar siempre como si un hilo tirara de nosotros hacia arriba: es más natural que pensar que tenemos que ir rectos como soldados en formación. Caminar recto es fundamental, así que
trata de mantener la postura ¡aunque vayas en tacones!
Además, hay que tener cuidado a la hora de coger peso, y hacerlo siempre con las
rodillas flexionadas. Igualmente, debemos acostumbrarnos a no sujetar el teléfono entre el hombro y la
cabeza: si debemos hablar y escribir o usamos mucho el aparato, lo mejor será hacer uso de unos auriculares, mucho más cómodos y sanos para nuestra espalda. Además, en el trabajo, en el que pasamos una gran cantidad de horas, también debemos estar sentados con la espalda recta y el respaldo cómodo, poniendo los pies en el suelo (
¡piernas cruzadas no! Favorecen la aparición de
celulitis) y situando la pantalla del ordenador y la mesa a una altura correcta.
El sol, nuestro aliado
En verano, el sol es beneficioso para nuestra salud y para nuestra piel, siempre y cuando utilicemos
protección contra los malignos rayos UVA y UVB y nos protejamos en las horas de más calor del día. Para mantener la belleza de nuestra espalda, debemos cuidarla especialmente. Como explican desde
Dermus, la Asociación de Clínicas Privadas especializadas en Dermatología,
"cuando practicamos diversos deportes y muy especialmente la natación, una buena preparación de la piel y la utilización correcta del filtro adecuado evitará en el futuro la aparición de las lesiones lentiginiformes en forma de pecas, que no suelen ser especialmente estéticas".
Y es que ya no hay excusas: los protectores solares son cada vez
más cómodos de usar, y se presentan en formatos como el spray o las mousses, rápidos de extender por la piel. Además, si tienes la piel sensible, es recomendable tener cuidado con los productos conservantes de la piscina. El cloro en altas concentraciones puede causar problemas de piel. Por ello, después de aclarar con agua dulce, hay que
cuidar la hidratación siempre, y así mantener el tono y la elasticidad de la piel.
En cualquier caso, como explican desde Dermus,
"la mayor vida al aire libre y la correcta exposición solar van a ser excelentes aliados para mejorar, llegando a la curación, las habituales imperfecciones (como barritos, papulitas, etc.) que suelen estar presentes durante el resto del año". Algo muy habitual en pieles grasas o con tendencia acnéica, para las que el verano es el mejor aliado. Así, con una espalda perfecta y unos sencillos cuidados constantes, podrás lucir
un escote como el de las celebrities ¡durante todo el año!