Los productos cosméticos son sin duda una gran ayuda a la hora de mantener nuestra piel más joven y tersa, pero son muchos los
alimentos que contienen
los mejores ingredientes naturales para hacer que el proceso natural de
envejecimiento se retrase en lo posible.
Los síntomas visibles del envejecimiento no son solo causados por agentes externos como la contaminación ambiental, el tabaco o el sol, que provocan los temibles radicales libre, sino también son fruto del proceso interno de oxidación que se produce en nuestro organismo. Es por eso que lo que comemos sí
se refleja en el estado general de nuestra piel, nuestro
cabello o nuestras
uñas.
Una
dieta sana y equilibrada, como la mediterránea, es un magnífico antídoto contra el envejecimiento porque incluye la mayoría de esos
alimentos ricos en vitaminas, minerales y ácidos esenciales que ayudan a mantener jóvenes las células de nuestro organismo.
Junto a los
alimentos ricos en proteínas y
carbohidratos, indispensables para aportarnos la energía necesaria para la actividad diaria, un menú que tenga como objetivo
combinar belleza y salud debe incluir algunos especialmente recomendables por su rica composición.
Las
frutas, entre ellas los cítricos, son una de las fuentes naturales de
antioxidantes más importantes a nuestro alcance. Su alto contenido en vitaminas, principalmente la C, y su aporte en
fibra, indispensable para
depurar el organismo, las convierten en un perfecto aliado de belleza. Naranja, pomelo, kiwi, mango, piña y mención especial para las bayas y frutos rojos.
La vitamina E es considerada la vitamina de la belleza por su alto poder para neutralizar la acción de los radicales libres y por su capacidad para regenerar los tejidos. Este tesoro de la naturaleza se encuentra en los
aceites vegetales de oliva, girasol y soja, en algunos
frutos secos como las avellanas, los pistachos o los cacahuetes y en proporciones muy aconsejables en el
aguacate y en los
cereales integrales.
Una rica ensalada, aliñada con alguno de estos aceites, que incorpore además unos frutos secos puede ser un auténtico elixir de juventud.
Verduras y hortalizas de hoja verde aportan la mayoría de los minerales necesarios para mantener una piel firme y luminosa y una melena envidiable: magnesio, hierro, selenio, potasio y vitaminas se esconden en berros, espinacas, acelgas o brócoli. También debes incluir en tu dieta rejuvenecedora las hortalizas y frutas que tienen ese característico color rojo anaranjado: tomate, zanahoria, calabaza, pimiento rojo, albaricoques… porque no sólo tienen
propiedades antioxidantes sino que, además, son ricas en betacarotenos (vitamina A) necesarios para proteger la piel de las agresiones externas.
Los ácidos grasos esenciales son aquellos que forman parte de la estructura de las propias células. Son casi un “lubricante” que no solo aporta múltiples beneficios para el conjunto de la salud (descenso del colesterol y efecto preventivo de enfermedades cardiovasculares) sino que también contribuyen a
mantener la elasticidad de la piel. Uno de los más importantes, el ácido
Omega 3, se encuentra fundamentalmente en el
pescado. Consumir dos o tres veces a la semana: caballa, atún o salmón, no sólo es un hábito saludable y una manera de reducir grasas, sino, además, una sencilla forma de mantenerte joven. Por su parte, el
Omega 6 contribuye a la formación de las membranas celulares, indispensables para el buen estado general del organismo. Puedes encontrarlo, por ejemplo en las “humildes” borrajas y en algunas semillas como las de girasol.
La
cebolla, rica en antioxidantes, los
huevos, con nutrientes indispensables, la
leche y sus derivados, con alto contenido en calcio para proteger tus huesos son también alimentos a incluir en esta dieta de belleza en la que tampoco pueden faltar dos de los “cosméticos” naturales más recomendables:
la soja y el té verde.
El valor nutritivo de la
soja la convierte en un alimento de propiedades únicas. Es
rica en proteínas (casi como la carne) y contiene prácticamente todos los aminoácidos esenciales que nuestro cuerpo necesita. Aporta calcio, fósforo, potasio, vitamina E y B. Por si todo esto fuera poco, contiene isoflavonas, compuesto vegetal del alto poder antioxidante que además ayuda al
equilibrio hormonal especialmente con la llegada de la menopausia. Por su parte, el
té verde contiene catequinas, un compuesto (polifenoles) que, según diversos estudios, es más eficaz contra los radicales libres que la vitamina C o E (hasta 40 veces más efectivo). Para que se noten sus resultados es necesario consumirlo con frecuencia, al menos dos tazas al día, hábito que también contribuirá a
depurar el organismo y a eliminar excesos grasos (recomendable para dietas que persigan bajar unos kilitos).
Sabiendo que somos (y aparentamos) lo que comemos, está claro que en nuestra dieta no pueden faltar algunos de estos alimentos.