Desde luego no son fechas para hacer noche en el
gimnasio o para salir a hacer footing mientras la lluvia te cala hasta los huesos pero, también en
Navidad hay
formas sencillas, prácticas e incluso muy divertidas y picantes para superar con éxito la prueba que supone para tu línea esas comidas y cenas irresistibles.
El secreto consiste en quemar esas calorías extra sin que te cueste un esfuerzo poco apetecible.
No es época de sacrificios y hay mil maneras de ponerte en movimiento, haciendo algo que además resulte gratificante o por lo menos práctico. Por supuesto no tienes por qué renunciar a los hábitos saludables que llevas a cabo el resto del año. ¿Por qué renunciar a tu deporte favorito en Navidad? Una sesión de
aeróbic, step,
pilates o gim jazz te dejarán como nueva. Un paseo en bicicleta, una ruta de senderismo o una tarde de natación son el mejor remedio para reducir el impacto de una comida copiosa.
Además, la Navidad es
una época perfecta para hacer algo diferente. Por ejemplo, anímate a practicar alguna actividad que siempre has querido llevar a cabo pero no te has atrevido. ¿Qué tal un poco de
patinaje sobre hielo o sobre ruedas, convertirte en la reina de la pista por una noche, participar en alguna carrera popular, habituales en estas fechas, o dejar a tu
pareja boquiabierta con un inesperado
striptease? Todas son buenas alternativas al deporte más tradicional.
Si tienes niños, las opciones se multiplican y con ellos podrás hacer realidad numerosos juegos que implican poner a toda la familia en movimiento. Si los tuyos son adictos a las “máquinas” como la wii o la play podéis practicar tenis, bolos, golf, atletismo… o convertiros en los mejores cantantes y bailarines frente al televisor al tiempo que pasáis un rato de lo más divertido. Si sois de los más tradicionales os quedan alternativas como probar a enseñarles juegos de toda la vida: un escondite en el parque, un pilla pilla, una sesión de sillas musicales o una guerra de bolas, si la nieve acompaña. ¡Divertido y agotador!
Si quieres mantenerte en forma, junto a las actividades lúdicas puedes también dedicar unos minutos
diarios a cuidarte. Cuesta muy poco poner en práctica
una mini tabla de gimnasia de mantenimiento en la que no falten: una “carrera” (sin avanzar y que incluya levantar las rodillas y llevar los talones a los glúteos), unos giros de cintura y unos
abdominales.
Además
algunos gestos cotidianos pueden también contribuir a
quemar calorías sin que te des cuenta, por ejemplo:
- Es época de compras. Aprovecha para caminar todo lo que puedas. Olvídate del coche y disfruta de una tarde de shopping a pie.
- Los ascensores no son para ti. Subir y bajar escaleras es un magnífico ejercicio, muy fácil de llevar a cabo.
- Aprovecha las pequeñas tareas cotidianas para quemar calorías. Si te toca barrer, fregar o planchar, piensa en las calorías que estás quemando. ¿Qué tal hacerlo escuchando tu canción favorita y marcándote unos pasos de baile?
- Sé activa. Colocar los adornos navideños, buscar ese juguete de moda, localizar el ingrediente “especial” que hará único tu menú navideño… es una cuestión de actitud. Toma la iniciativa y verás que ese “no parar” resulta agotador pero permite homenajes en forma de comidas o cenas sin que se traduzcan en kilos de más.