¿Por qué debemos comer carne ecológica? 4 beneficios fundamentados

Por: Alicia Marín
Lo “eco” no es solo una moda. Te damos una serie de razones y ventajas que han sido demostradas científicamente y fundamentan pasarte a comer carne ecológica.
Cuatro razones y beneficios para comer carne ecológica
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La comida ecológica está de moda y la carne se suma a esta corriente, especialmente ahora que miramos tanto por nuestra salud ante ciertas alarmas de la OMS respecto a la carne roja, cuyo consumo debe ser moderado y nunca procesada.

Cada vez son más las personas que se deciden a cambiar la carne convencional por la de ganadería ecológica, un sistema sostenible de producción donde no se utilizan sustancias químicas (como antibióticos) ni aparatología que pueda dañar a los animales y por supuesto, afectar al consumidor final.

Sobre si el sabor varía de una carne a otra o el número de nutrientes es mayor o menor, las voces son muchas y muy diversas, pero sí hay una serie de beneficios y ventajas que han sido demostradas científicamente y apuestan sin dudar por la opción ecológica:

1. Alimentación más natural

Cuando se consume carne ecológica, todo es 100% nacido de la naturaleza, procedente de granjas ecológicas en las que no hay presencia química, ni pesticidas ni productos de síntesis.

2. Relación calidad-precio

Si bien la carne ecológica es más cara ya que la crianza y producción tienen un coste más elevado, esos euros de más merecen mucho la pena. Es una carne de mayor calidad con un contenido de proteínas y vitaminas más alto que la convencional, con un mayor número de ácidos linoleicos (buenos para mantener a raya el colesterol) por las hierbas que comen y también de antioxidantes de suma relevancia para nuestra salud como los betacarotenos, por no hablar del hierro o las vitaminas E y B2.
La carne ecológica es más rica en nutrientes, más sabrosa y tiene menos grasa que la carne convencional
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3. Por salud

En la carne convencional abundan numerosos químicos que pueden repercutir a la larga en nuestra salud, de ahí la advertencia hace unos años de la OMS sobre el consumo abusivo de carnes rojas. En la ganadería ecológica, los animales no están sobremedicados ni tampoco se les dan hormonas de crecimiento para incrementar su peso, respetando en todo momento los ciclos de cría y su vida natural y en libertad, pastando en los campos y prados.

Sergi Ibáñez de la cadena gourmet Timesburg es un firme defensor de las carnes ecológicas: Si el animal es feliz y no está en cautividad encerrado y estresado las 24 horas del día, eso se refleja en la carne que luego comemos. Nuestros clientes suelen pedirla al punto, pues tiene un mordisco más compacto en el que afloran las especies que ayudan a conservar la carne, como se hacía siglos atrás. Además la carne ecológica es más sabrosa, con menos grasa y un sabor más tradicional y auténtico”.

4. Apoyo y fomento del producto local

El consumo de carne ecológica beneficia enormemente a las granjas locales que suelen ser pequeñas empresas familiares en pueblos o comarcas de alrededor. En estas fincas o granjas, los animales comen cereales o hierbas que son fertilizados con su propio estiércol, manera también de regenerar la tierra.

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