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Adelgaza sin darte cuenta: errores en la dieta que engordan

Si el verano te ha dejado unos kilitos de más y ya estás pensando en ponerte a dieta, no te precipites y fíjate en los errores que puedes estar cometiendo en tu alimentación y los que podrías llegar a cometer con la intención de dejar atrás el exceso de peso lo antes posible. Es muy probable que haciendo pequeños cambios en tu menú diario consigas recuperar tu figura sin darte cuenta.

   actualizado el 01/9/2020 - 8:03 14m 4s
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Perder 3 o 4 kilos puede resultar mucho más sencillo de lo que parece. Es bastante normal que aparezcan después de un periodo de vacaciones donde la actividad física ha disminuido y han estado permitidos determinados caprichos culinarios. Si quieres recuperar tu figura sin demasiado esfuerzo, de forma progresiva (sin bajadas bruscas de peso) y duradera, prueba a cambiar algunos hábitos alimenticios y verás cómo eliminas esos kilos con poco esfuerzo y casi sin darte cuenta, pero, ten cuidado y no cometas algunos de los errores más frecuentes en los que puedes caer con la intención de dejar atrás el exceso de peso lo antes posible. ¡Conseguirás recuperar tu figura y mantenerla!

Saltarse comidas

Uno de los errores más comunes a la hora de decidirte a hacer una mini dieta es eliminar alguna comida. Esto no solo es un error sino además una práctica muy poco saludable. Tienes que mantener las cinco comidas diarias: desayuno, tentempié de media mañana, almuerzo, merienda y cena. La clave está en los alimentos que incluyas en cada uno de ellas y, por supuesto, en las cantidades.

Elige cada día un menú variado y equilibrado (no tienes que eliminar ningún alimento) y realiza comidas moderadas en cuanto a las proporciones. Si te saltas una comida las consecuencias no son buenas. Llegarás desfallecida a la siguiente, tendrás ansiedad y sensación de hambre y, además, tu metabolismo se ralentizará y no quemará la energía que requiere la propia digestión. Come de todo en porciones pequeñas, así no pasarás desconsuelos ni tendrás la impresión de estar siguiendo régimen severo, simplemente, te estarás cuidando.

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Apúntate a un buen desayuno cada mañana, pues está demostrado que las mujeres que no se saltan la primera comida del día, adelgazan y consiguen mantener su peso con mayor facilidad. Incluye cereales, imprescindibles por su contenido en fibra, pero elígelos integrales, engordan muchísimo menos que los que no lo son, además de que aumentan la sensación de saciedad, lo que significa que la sensación de hambre tardará más en aparecer. Una pieza de fruta o un buen zumo y algún lácteo desnatado tampoco pueden faltar.

Si quieres variar, también puedes probar con alimentos que tal vez no consumas habitualmente como los saludables derivados de soja o el prodigioso kéfir, que, con cero grasas, te ayudará además a reforzar tu sistema inmunológico.

Asaltar la nevera entre horas

Otro de los errores frecuentes es caer en la tentación de asaltar la nevera cuando el hambre ataca. No debe ocurrir si sigues un plan de comidas ordenado, pero, sobre todo, los primeros días suele pasar. Si no disponemos de una opción saludable a mano, la tendencia será decantarnos por algo rápido y no siempre sano para los tentempiés. Para evitarlo, recurre al picoteo saludable. Es sencillo. En lugar de tomar lo primero que encuentres, ten preparadas una serie de "provisiones" para los momentos del gusanillo. Asegúrate de mantener en el escritorio, la despensa o el frigorífico, una reserva de snacks como fruta, frutos secos, yogures o crudités, para evitar tentaciones. Un bol con frutas variadas ya peladas, cortadas y aderezadas con un poco de edulcorante líquido, unos mini rollitos de jamón york y queso de burgos, unos tomatitos cherry con un poco de orégano, zanahoria y pepinillos rallados... múltiples opciones para que no tengas remordimientos por haber picado entre horas. Descubre aquí más ideas de snacks que no engordan para matar el gusanillo.

Comer con ansiedad

La ansiedad es el peor enemigo de la delgadez. Prueba a tomar una taza de té o una cucharada de salvado de trigo antes de comer: harán que te sientas más llena y no tendrás esa necesidad de comer todo lo que se te presente en el plato. Es una manera excelente para impedir los ataques de hambre.

Comer muy rápido

Es común descubrir que un porcentaje importante de mujeres con algunos kilos de más comen muy deprisa, sin apenas apreciar el sabor de los alimentos. Suelen dedicar unos pocos minutos para comer, en los cuales ingieren una cantidad excesiva de alimento.

Para obtener los resultados deseados en una dieta es imprescindible imponerse un saludable ritmo pausado a la hora de comer. Sería ideal comer con total tranquilidad, sentada a la mesa, y nunca de pie o viendo la televisión.

Estas son las ventajas que obtendrás si comes despacio:

  1. Será más fácil sentirse saciada, ya que la sensación de saciedad se consigue cerca de 20 minutos después de iniciar la comida.
  2. Masticando adecuadamente los alimentos, se logrará que la digestión sea más ligera y se asimilarán mejor los nutrientes.
  3. Saborearás con mayor intensidad los alimentos y controlarás más fácilmente la cantidad de comida ingerida.
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Comer sin pensar

Otro gran error que cometemos a la hora de alimentarnos es comer sin conocer lo que tenemos en nuestro plato. No consiste en fijarse en todas las etiquetas ni llenar grandes platos sólo con verduras. La clave es comer de todo y controlar las cantidades, así como apostar por productos frescos y evitar aquellos que vengan en bolsa o preparados.

Adorar los yogures y la leche enteros

Quizá te parezca una tontería, pero cambiar el vaso de leche entero por uno de leche desnatada aportará el mismo calcio y muchas menos grasas y calorías.

Lo mismo ocurre con los quesos. Los quesos duros y curados son más grasos que los blandos. Introduce en tu dieta los segundos, son más frescos y más ligeros y además contienen tantos o más nutrientes que los primeros.

Excederse con los helados

Si eres adicta a los helados, te recomendamos que reduzcas su consumo y te empiecen a apasionar las frutas o gelatinas dietéticas. Son igual de frescas y te aportarán menos calorías y prácticamente cero grasas.

Adorar la carne

No es aconsejable que tomes carne más de 3 veces por semana. Además, el pescado aporta las mismas proteínas y contiene menos grasas: si eliges el pescado azul mejor que mejor. Te aconsejamos que a la hora de decidir qué carne comer, optes por el pollo o el pavo.

No quitar la piel al pollo

Reconocemos que la piel del pollo es exquisita, más si está horneada o crocante, pero esto es sinónimo de calorías y un exceso de grasas. Así que tendrás que ser fuerte y evitar comerla. Intenta retirar tanto la piel como la parte grasa de la carne antes de ingerirla.

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No comer fruta

La fruta es salud. Debes acostumbrarte a tomar dos o tres piezas diarias y si son variadas, mejor: así conseguirás cargarte de vitaminas y de los minerales necesarios para tu organismo.

Endulzar el café

Una cucharada de azúcar en tu té o café puede convertirse en un aumento de peso. Si tomar estas bebidas sin endulzar te resulta imposible, intenta probar con edulcorante, ¡no notarás la diferencia!

Abusar del alcohol

Las bebidas alcohólicas son, lo que se denomina, calorías vacías, ya que no aportan ningún tipo de nutriente para el organismo. Además, tienen un alto contenido en azúcares y si las acompañamos de bebidas gaseosas harán que ganemos kilos y nos cueste más perderlos. Un vaso de vino para acompañar tus comidas es el límite. Evita el alcohol, tu salud y tu figura te lo agradecerán.

Cocinar de forma inadecuada

La forma de preparar los distintos alimentos también es fundamental a la hora de deshacerte de unos cuantos kilos. El horno, la plancha y la cocción al vapor son tus aliados. Descubre aquí las formas de cocinar más sanas. Reduce los fritos al mínimo (siempre escurriendo bien con papel absorbente antes de consumirlos) y elimina temporalmente los rebozados. Los alimentos cocinados de las tres formas indicadas conservan todas sus propiedades aportando todos los nutrientes que necesita tu organismo y las mínimas grasas. Esto no quiere decir que tengan que ser comidas "sosas" o muy poco apetecibles.

Es importantísimo consumir la mayor variedad de alimentos posible, ya que comer un limitado número de alimentos puede crear grandes carencias nutricionales. Además, apostando por una alimentación variada, evitarás el aburrimiento y la dieta será mucho más llevadera. Usa tu imaginación y recurre a todos los alimentos y, sobre todo, a las especias a tu alcance para cuidarte con platos deliciosos. Ajo, cebolla, pimiento, tomate... y además curry, tomillo, comino... adereza tus pescados al horno, tus carnes a la plancha o haz un irresistible salteado de verduras cargado de sabor y aromas con estos complementos que añadirán sabor y cero grasas a tus recetas.

Abusar de la sal

Recurrir al salero para dar sabor a tus comidas es un error. Seguramente algunas veces lo hayas cogido sin ni siquiera haber probado antes tus platos. A partir de ahora, cógele gusto a las especias: tienen una gran cantidad de sabores y son muy saludables. Si te ves incapaz de prescindir de la sal, es mejor que optes por la variedad marina que la común, te aportará yodo y dará energía a tus músculos.

Comer siempre lo mismo y hacer tus platos aburridos

Tienes multitud de ingredientes (que tal vez no utilizas habitualmente) para que tus platos "de dieta", sean un lujazo. Este consejo también vale para las ensaladas. No las hagas tristes, llénalas de color y texturas diversas (mezclando distintos tipos de lechugas y otros vegetales) y también de aromas atractivos aderezándolas con originales vinagretas.

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Aliñar en exceso las ensaladas

No te pases con el aceite en la ensalada, con una cucharada por porción va más que bien. Prueba a introducir más elementos si lo que quieres es ganar sabor: prueba con el tomate o la cebolla, además de limón y vinagres balsámicos.

Rechazar los vegetales

Si quieres mantener la línea tendrás que hacerte amiga de las verduras y hortalizas. Te aportarán los minerales y vitaminas que tu organismo necesita y apenas contienen calorías. Acostúmbrate a tomarlas crudas o al vapor. Las verduras crudas conservan todos sus nutrientes. Consúmelas en ensaladas, en aperitivos a modo de sabrosos crudités, o sírvelas como guarnición.

No tener un plan de comidas

Improvisar a la hora de comer conlleva comprar a última hora alimentos rápidos de preparar y poco saludables, sumando la opción de comer fuera de casa. Para evitarlo, fija un calendario de comidas para controlar lo que comes y compensar excesos imprevistos en la dieta.

Irse a la cama sin cenar

No te vayas a la cama sin cenar, error común, pensando que así te levantarás más ligera (y si te duermes te olvidas del hambre). No es aconsejable. Lo correcto es una cena no demasiado copiosa y dejando un margen de tiempo (más o menos una hora) antes de irte a la cama (darás tiempo a que tu organismo digiera los alimentos antes de dormir y descansarás mucho mejor que con el estómago vacío).

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El tentempié nocturno

Son muchas las ocasiones que abrimos la nevera a altas horas de la noche, ya sea porque no podemos dormir o porque no hemos tenido una cena completa. Dos pequeños trucos evitarán el tentempié nocturno: lavarnos los dientes (la sensación de limpieza apaga la necesidad de comer más) o tomar un reconfortante vaso de leche caliente, que relajará cuerpo y mente.

No combinar la dieta con ejercicio

Para obtener los máximos beneficios en la dieta, el ejercicio debe estar presente en tus hábitos de vida. Practicar actividad física acelera el metabolismo, estimula la combustión de grasas y tonifica la musculatura evitando la flacidez asociada a la pérdida de peso, pero además te ayuda a controlar la ansiedad y el estrés. Si tu objetivo es adelgazar, tendrás que evitar estar largos ratos en reposo. Cógele gusto a caminar, ahora que hace buen tiempo puedes disfrutar del aire libre dando un paseo.

Perder peso demasiado rápido

Si te esfuerzas en perder el exceso de peso demasiado rápido, los kilos perdidos volverán igual de rápido, en muchos casos esta pérdida de peso se debe principalmente a la eliminación de líquidos.

No tengas prisa, disfruta del proceso de adelgazamiento y observa los cambios que se van produciendo en tu cuerpo. Convéncete, si buscas una pérdida de peso estable y duradera, el adelgazamiento debe darse poco a poco.

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No consultar al médico si necesitas perder muchos kilos

Para eliminar esos pocos kilos que has sumado a tu figura por los excesos veraniegos, basta reconducir la dieta y recuperar la práctica de ejercicio para conseguir eliminarlos. Pero, cuando el exceso de peso es importante y los kilos de más te acompañan desde hace tiempo, no te pongas a dieta antes de consultar con tu médico, el exceso de peso puede darse por otros motivos que no sean el tipo de alimentación, tales como los desequilibrios hormonales u otras patologías que pueden influir en tu peso.

Un chequeo completo te ayudará a elegir la dieta más adecuada a tus necesidades, pues no se trata únicamente de perder peso, sino de mejorar a la vez cualquier posible desequilibrio, como el aumento de colesterol, la falta de hierro o el exceso de glucosa en sangre, entre otros.

Combinar varias dietas

La combinación de dietas es un error muy frecuente que debe evitarse, un método puede contradecir al otro, y su combinación puede resultar perjudicial. No olvides que, tras modificar tus hábitos y dejar atrás los kilos extra, debes continuar comiendo sano y haciendo algo de ejercicio, el hecho de volver a los hábitos anteriores, se traducirá en un aumento de peso.

No beber lo suficiente

Por último, recuerda que la ingesta de líquidos (agua, zumos e infusiones) es fundamental para eliminar grasas y toxinas y recuperar tu silueta de la forma más natural. El agua es el elixir de la eterna juventud: mantiene nuestro cuerpo hidratado y da elasticidad a la piel. Los especialistas recomiendan beber entre 2 y 3 litros diarios. Ten siempre una botella a mano y ¡refréscate!

Adelgazar en silencio

Cuando se tiene un objetivo es mejor compartirlo. Esto te ayuda a encontrar a más personas que buscan el mismo resultado. No intentes callar tu deseo de adelgazar, háblalo con tus amigas, seguro que más de una tiene el mismo propósito y juntas tendréis más constancia y fuerza para conseguirlo.

Requisitos de la dieta ideal

Para que una dieta funcione, sea saludable y nos permita afianzar los resultados una vez finalizada, deberá cumplir con los siguientes requisitos:

  1. Con una buena dieta no hay que pasar hambre. Ante todo debemos sentirnos bien, relajados y optimistas. Si la dieta nos parece un suplicio, lo normal es que la abandonemos en poco tiempo.
  2. La masa muscular debe conservarse intacta y controlar la pérdida de tejido graso, pues de este último es del que interesa deshacerse. De ahí la importancia de no descuidar la actividad física durante la pérdida de peso.
  3. Debemos evitar la flacidez cutánea causada por grandes pérdidas de peso, siendo ideal que el adelgazamiento sea lento y progresivo para que la piel pueda adaptarse y recuperarse.
  4. El objetivo de la dieta es perder esos kilos de más, pero lo más importante no es la rapidez con que se baje de peso, sino el mantener los resultados obtenidos a largo plazo evitando el tan temido y conocido efecto yo-yo.
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