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¿Cada cuánto es normal hacer el amor?

¿Un par de veces por semana, todos los días, sólo los sábados o una vez al año? Los españoles hacemos el amor una media de 118 veces al año, que si lo traducimos a semanas se queda en un par de coitos cada siete días. Pero, ¿es lo normal? ¿Por qué cuándo se habla de la frecuencia sexual todo el mundo miente?

   actualizado el 30/11/2019 - 5:32 9m 45s
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Estamos cansados de leer conclusiones realizadas por expertos con respecto a la frecuencia sexual que deberíamos o no tener. Normalmente éstas siempre nos dicen lo saludable que resulta hacerlo cuánto más veces mejor, pero -como en casi todo- esta afirmación es relativa. Porque mientras a muchos la media española les parecerá baja (en Alemania, por ejemplo, tocan a 139 coitos anuales), a otros les parecerá muy alta.

La cuestión es que cada ser humano tenemos ritmos sexuales diferentes y para una persona será suficientemente placentero hacer el amor tres veces por semana mientras que para otra será hacerlo tres veces al mes.

Según los sexólogos, cumpliendo con lo que a uno le pide el cuerpo se estará completamente realizado y satisfecho; aunque el problema llega cuando en una pareja a uno le apetece siempre más que al otro. ¿Qué hacer cuando nuestra pareja siempre tiene ganas de hacer el amor y nosotros no tenemos ninguna?

Cómo adaptarse a las ganas del otro

Hay parejas en las que se da la situación de que cuando uno quiere sexo el otro siempre está dispuesto. Esto es lo ideal, y de hecho ocurre, pero en una minoría de los casos. Lo normal es que exista una asimetría sexual, que el hombre tenga mayor demanda y la mujer menos. Pero, ¡ojo!, no por norma general.

Hay que tener en cuenta que la falta de líbido no tiene sexo y que también existen hombres a los que no les apetece. Se supone que el rol masculino es "estar siempre dispuesto", buscando a la mujer en todo momento; pero también existe la posibilidad de que su deseo sexual se vea inhibido en algún momento y que rechace a su compañera (de ello hablaremos después en profundidad). Entonces se corre el peligro de sentirse despreciada y que nuestra autoestima caiga por los suelos, pero antes de llegar a esta situación es mejor poner soluciones:

  • La persona con menos deseo marcará el ritmo. Lo contrario sería un desastre. Los sexólogos avisan que es muy difícil que la persona con más deseo sexual marque la frecuencia de las relaciones sexuales en la relación, ya que significaría marcarle al otro un ritmo que le agobiaría y no estaríamos haciendo otra cosa que forzándole.
  • Alcanzar un consenso. Es la clave y, al fin y al cabo, en lo que se basan las relaciones: hay que mostrarse razonables y ser capaces de alcanzar un acuerdo. Aunque también es cierto que cuando uno intenta adaptarse al miembro de la pareja con menos deseo se corre el riesgo de que el otro -quien demanda más sexo- se quede con las ganas. Entonces no queda más remedio que ponerse en su lugar y tratar de acercar posiciones para que el otro también se sienta satisfecho. Pero, ¿cómo?
  • Calmarse con el autoerotismo. En terapia de pareja es lo que se recomienda a las parejas a las que le resulta imposible adaptarse a la demanda del otro. Se les aconseja y enseña que no hay nada de malo en calmar la insatisfacción sexual con el autoerotismo. Al final todo depende de la importancia que cada uno le de a su sexualidad y como desee vivirla, lo importante es sentirse satisfecho con la propia relación.
Gtres

¿Por qué mi chico ya no me desea?

No sabes qué le pasa, pero eróticamente está bloqueado. Hace tiempo que no hacéis el amor y no es precisamente por tu culpa. Cada vez que tu chico se mete en la cama hace verdaderas acrobacias para evitarte, no quiere ni rozar tu piel, tiene miedo de tener que decirte la famosa frase de "no, cariño, hoy no me apetece". ¿Por qué no me desea? Puede ser por muchos motivos y ninguno de ellos tiene que ser el que ya no te encuentra atractiva o que tiene a otra. Pero si no solucionáis juntos este problema, vuestra relación puede terminar mal, por lo menos llena de frustración. Aprende a evitarlo:

Es muy difícil que reconozca lo que le ocurre

Se trata de una cuestión cultural, tampoco se lo tengas demasiado en cuenta. El hombre siempre ha sido el seductor, y que ahora te tenga que confesar que no le apetece tener sexo le va a costar. Durante siglos se ha vendido la idea de que él siempre debe tener ganas y estar dispuesto, por lo que reconocer que su deseo sexual está inhibido es un menoscabo brutal de su autoestima.

Las mujeres por norma general saben diferenciar y encontrar la causa de su falta de deseo. Identificamos la razón y rápidamente llegamos a la conclusión de que no queremos hacer el amor porque estamos estresadas, preocupadas, deprimidas, enfermas... pero para el hombre es más difícil llegar a comprender la relacion entre su vida sexual y las demás facetas de su vida.

Ellos piensan: no me acerco ni acaricio a mi pareja porque detrás de este gesto viene el sexo. De ahí el problema, al relacionar el acercamiento corporal con el coito. La consecuencia es que se alejan de esa persona totalmente, destruyendo una parte afectiva muy importante que al final se termina echando de menos, produciendo un sentimiento de sufrimiento importante.

Por causas diferentes

La falta de deseo en el hombre se puede dar por diferentes causas. Por ejemplo, la inhibición sexual puede llegar cuando es difícil controlar la eyaculación; la disfunción erectil, por ciertos complejos físicos, una timidez excesiva, falta de experiencia, inseguridad, ansiedad, creencias erróneas sobre la sexualidad, etc.. También por las discusiones continuas, falta de comunicación, distanciamiento afectivo, dificultades en las relaciones sexuales, pasividad de la pareja, etc...

Luego, en el ámbito psicológico, la baja autoestima, la inmadurez, la baja tolerancia a la frustación, falta de asertividad o la inseguridad, también pueden provocar que se apague el deseo. Igual que una pérdida de trabajo, estrés prolongado, crisis económicas graves, sensación de fracaso, el duelo por la pérdida de algún familiar, enfermedad grave, relaciones conflictivas o problemas familiares en general.

Hay que hablarlo con naturalidad

Tienes que tener claro que se trata de una situación de pareja absolutamente normal, ya que los sexólogos explican que no se puede hablar de una inhibición del deseo sexual de carácter generalizado y permanente hasta que no ha transcurrido un tiempo considerable (2-3 meses).

Pero, ¿qué hace la pareja ante esta situación? Los expertos aconsejan que no es conveniente demandar relaciones sexuales cuando la otra persona ha manifestado su falta de deseo, la inhibición, la evitación o el rechazo a las relaciones. Las demandas de sexo inoportunas pueden derivar en un mayor rechazo y distanciamiento. Recuerda que el deseo sexual volverá cuando se sienta valorado.

Es fundamental mostrarse absolutamente comprensiva para que la pareja pueda explicar lo que siente, sin temer un reproche, recriminación, sentimientos de culpa o de rechazo. Conviene hablar con naturalidad para poder conocer las causas que están provocando esa actitud inhibida o de apatía para poder resolver los posibles problemas del propio individuo o de la relación de pareja.

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El amor, mejor por las mañanas

¿Qué mejor manera de comenzar el día, que haciendo el amor con la persona amada, después de un reparador descanso nocturno? Sin duda es un gran aliciente para afrontar la jornada que se inicia con renovado entusiasmo y sintonía con la vida. Pero, además, acaba de demostrarse que puede ser muy beneficioso no sólo para el alma, sino también para el cuerpo.

De acuerdo a un estudio de la Universidad Queens de Belfast, en Londres, el sexo matutino mejora el funcionamiento de distintos órganos, refuerza las defensas inmunológicas, mejora la circulación y disminuye la presión sanguínea. También permite quemar calorías, reduce el riesgo de padecer diabetes e infarto, fortalece los huesos y músculos y ayuda a aliviar la artritis y la migraña.

Entre otros hallazgos, el trabajo publicado en la revista británica "New Scientist", destaca que practicar buen sexo por la mañana es una actividad física que permite quemar hasta 3.000 calorías por hora.

Además, quienes hagan el amor al comenzar el día disfrutarán de un mejor aspecto, ya que el orgasmo aumenta los niveles de los estrógenos y otras hormonas directamente relacionadas con el brillo y la tersura de la epidermis y con la salud del pelo. Igualmente, el estudio británico sugiere que los hombres producen más testosterona si practican sexo por la mañana.

En lo que respecta a la mujer, otro estudio anterior de la Universidad del Estado de Nueva York, efectuado entre 300 estudiantes, sugiere que aquellas que hacen el amor por la mañana, pueden mejoran de forma considerable su estado de ánimo y son menos proclives a desarrollar un cuadro depresivo.

Otra investigación realizada por la Escuela de Medicina de Yale, en Estados Unidos, también aconseja el acto amoroso matutino, asegurando que en la mujer tiene un efecto protector contra la endometriosis, es decir la aparición y crecimiento de tejido endometrial fuera de la cavidad uterina.

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Buena parte de los beneficios fisiológicos del sexo se deben a la catarata de reacciones bioquímicas que se producen en el organismo antes, durante y después de hacer el amor.

La actividad sexual eleva la autoestima, estimula la creatividad, promueve el autoconocimiento y revitaliza. Además, una vida amorosa activa es un magnifico antídoto contra los problemas mentales y existe evidencia de que hay una estrecha relación entre las disfunciones sexuales y los estados depresivos, los cuales se influyen mutuamente y desgastan la relación de pareja.

Ya existe una considerable base científica, que indica que practicar el sexo es una forma apasionada de ponerse en forma, similar a practicar un deporte, y que mantener una vida sexual activa mejora la calidad de vida de las personas. Por ejemplo, se sabe que el sexo aumenta la vitalidad, ya que la elevación de la capacidad cardiorrespiratoria que se produce durante el acto sexual aporta mayor energía al organismo, lo cual favorece la movilidad de los músculos y aumenta la sensación de agilidad.

Además, durante el acto sexual, el sistema nervioso asociado al aparato respiratorio se prepara para una etapa de acción intensa, aumentando su ritmo de funcionamiento. Al respirar activamente se activa la inhalación del aire y llega más oxígeno a todos los órganos y tejidos.

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