Los beneficios de saltar a la comba ¡el ejercicio quemagrasas más barato y completo!

Descubre por qué debes rescatar un juego de la infancia para incorporarlo a tu rutina fitness.

   19/2/2019 - 7:59 4m 22s
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Puede que no te lo hayas planteado, pero algo tan sencillo como coger una cuerda y saltar puede tener numerosos beneficios para nuestra forma física y nuestra actividad deportiva, constituyendo por sí solo, un ejercicio completo y muy eficaz para quemar grasas, calorías y tonificar todo el cuerpo.

Si te preguntas qué te puede aportar recuperar este juego de la infancia para incorporarlo a tu rutina diaria, la experta en bienestar Nerea Rodríguez nos cuenta todos sus beneficios. ¡Toma nota!

  • No es necesario ser Rocky Balboa. El primer beneficio de saltar a la comba es que “está aconsejado para cualquier persona ya que, a pesar de no ser un deporte en sí mismo, es un ejercicio muy completo que nos ayuda a mejorar nuestra forma física, tanto a nivel de resistencia como de velocidad, coordinación o potencia”, explica Nerea Rodríguez. Además, al igual que pasa con el running, otra de sus ventajas es que no necesitamos estar apuntados a ningún gimnasio, es un entrenamiento rápido, efectivo, para el que no necesitas más material que una comba y que puedes practicar en cualquier sitio.
  • Trabajas todo el cuerpo. Cuando saltamos a la comba no tenemos sensación de estar haciendo deporte, sino más bien de estar divirtiéndonos. Sin darnos cuenta, mientras saltamos estamos tonificando y mejorando sobre todo la fuerza de piernas y brazos pero también del abdomen. “Con una sesión continuada de salto conseguiremos quemar calorías a la vez que trabajaremos la musculatura, la coordinación, la agilidad y la resistencia, algo fundamental para practicar cualquier deporte. Para que sea más efectivo lo ideal sería incorporarlo a nuestro entrenamiento habitual e ir incrementando la velocidad y el tiempo de salto”.  
  • Mejora tu respiración. Al trabajar la resistencia y tener cada vez más capacidad para aguantar periodos más largos y más intensos saltando, estaremos haciendo un ejercicio aeróbico que nos ayudará a controlar mejor la respiración. Una idea genial para añadir este ejercicio a tu rutina es utilizarlo como calentamiento. “Puedes comenzar con cuatro minutos de saltos normales (con los pies juntos): ocho series de 20 segundos de trabajo en las que estamos saltando, separadas por descansos de 10 segundos en los que dejamos de saltar”, sugiere la experta.. Comprobarás que tus pulsaciones suben y tu cuerpo entra rápidamente en calor y está listo para comenzar la rutina.
  • Un ejercicio de lo más versátil. Existen multitud de movimientos que puedes hacer con una comba. Desde saltos simples, dobles, cruzando la comba por delante, alternando un pie y otro, saltando solo con un pie, llevando las rodillas al glúteo, al pecho…Un sinfín de movimientos que harán que nunca te aburras de saltar a la comba.
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Lo que debes saber para empezar a saltar a la comba

Como cualquier otro ejercicio, saltar a la comba requiere una técnica para evitar lesiones y sacar el máximo partido:

  1. Presta atención al largo de la cuerda: Lo más importante que debes tener en cuenta antes de comenzar a entrenar con la cuerda es que tiene que ser regulable y debes poder alargarla o acortarla en función de tu altura. “Para saber el largo adecuado lo único que tienes que hacer es doblarla a la mitad, pisarla en el medio con uno de tus pies y medir los extremos con la cuerda estirada hasta aproximadamente las axilas”, explica Nerea Rodríguez.
  2. Codos flexionados y cerca del costado: El movimiento que le damos a la cuerda para que esta se mueva tiene que originarse y fluir desde nuestras muñecas y no de nuestros hombros porque si no los sobrecargaremos. “No se trata de mover los brazos desde los hombros, sino que debemos mantener los codos flexionados aproximadamente a 90 grados y cerca del tronco para que las muñecas, con pequeños movimientos, le den movimiento a la cuerda”.
  3. Aterriza sobre la punta de los pies: Impúlsate desde la punta de los pies y aterriza sobre ella, como si saltases de puntillas, manteniendo siempre las rodillas ligeramente flexionadas para evitar daños. “No saltes muy alto porque si lo haces estarás desperdiciando energía e incrementando el impacto sobre las articulaciones al caer”, aconseja la experta. Para evitar eso, es importante realizar un salto suave, apenas despega los pies del suelo para que la cuerda pase por debajo.
  4. Activa tu core para mantener la postura: Según vamos aumentando el tiempo de salto y empezamos a fatigarnos puede ocurrir que nos vayamos encorvando hacia adelante, escondiendo el pecho y redondeando la zona dorsal. “Para evitar esto, intenta mantener la espalda bien erguida y la vista al frente y comienza el movimiento con las manos a la altura de la cadera”.

¡A saltar!

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