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¿Los primeros rayos de sol? Consigue una protección y bronceado ideal

Para que la piel evite los riesgos y efectos nocivos de las primeras exposiciones al sol, es vital protegerla adecuadamente. Además, es la única forma de lucir, durante y después del verano, un bonito bronceado. ¡Descubre cómo hacerlo bien!

   actualizado el 12/6/2019 - 9:46 5m 33s
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El sol tiene una gran importancia para la salud, destacando el papel que desempeña en la prevención de algunas avitaminosis. Sin embargo, la exposición inadecuada produce diversos efectos nocivos que pueden manifestarse a corto o largo plazo como las quemaduras solares, engrosamiento de la piel, fotoenvejecimiento prematuro, alteraciones de la pigmentación e incluso cáncer de piel, estando este último relacionado en el 90% de los casos con la exposición al sol. A este respecto cabe destacar que el número de afectados se ha incrementado hasta un 10% en el último año, convirtiendo al cáncer de piel en uno de los problemas sanitarios de primer orden en España -se calcula que cada año se diagnostican hasta 78.000-. Además, hay que prestar especial atención a las personas mayores y los niños: se estima que durante la infancia y la adolescencia recibimos hasta el 80% de toda la radiación solar de nuestra vida.

Antes de la exposición al sol

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La primera exposición solar supone un impacto inmediato para la piel, que ha permanecido oculta durante los meses anteriores. Una inadecuada exposición inicial conlleva notables desventajas, tales como un fotoenvejecimiento prematuro de la piel, pero además peligros a largo plazo debido a que los rayos UVA penetran en la dermis provocando efectos nocivos y acumulables.

Sin duda, la clave para mantener la piel sana y bonita consiste en hidratarla y nutrirla convenientemente tanto de día como de noche. De este modo conseguirás fijar un tono bronceado de larga duración.

Elige una loción hidratante para el día que incluya filtros solares de amplio espectro UVB y UVA, conseguirás retrasar el envejecimiento de la piel y prevenir posteriores alteraciones irreversibles.

Prepara el bronceado desde dentro

Los alimentos que consumes pueden ayudarte a reforzar las defensas de la piel y ayudarla además a broncearse de manera homogénea y prolongar el color.

Las zanahorias, ricas en betacaroteno, pigmentan la piel desde el interior y la mantienen hidratada, no te olvides de ellas y cómelas en ensalada, licuadas, en zumo... Consume también alimentos ricos en ácidos grasos esenciales como el pescado azul, el aguacate, los frutos secos y aceites vegetales. Además, no olvides incluir en tu dieta diaria frutas y verduras, pues son ricas en antioxidantes y te ayudan a combatir los efectos de los radicales libres.

Protección bajo el sol

Los protectores solares son productos capaces de disminuir la penetración de los rayos solares en la piel, los más eficaces son aquellos que reúnen los filtros adecuados para evitar la agresión de los rayos ultravioleta UVB y UVA.

Cabe destacar que las formulaciones más novedosas en cosmética solar, incluyen activos de tratamiento con propiedades antiedad y reductoras de la grasa corporal y la celulitis, además de poder encontrar innovadores envases que facilitan su aplicación como emulsiones, geles, lociones, sticks, brumas, espumas y aguas pulverizadoras que se absorben inmediatamente o que incluso repelen la arena.

El factor de protección (FPS) indica el número de veces que el producto aumenta la capacidad de defensa natural de la piel frente al sol, dividiéndose en Bajo (6, 10), Medio (15, 20, 25), Alto (30, 50) y Muy Alto (+50).

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Fototipo personal

Antes de exponerse al sol hay que elegir el factor de protección (FPS) adecuado teniendo en cuenta el fototipo cutáneo al que se corresponde.

El fototipo es el conjunto de características físicas con las que nace cada persona y que determinan su capacidad de broncearse, además de la cantidad de protección que precisan. Conocer cuál es nuestro fototipo permite protegernos de forma adecuada y segura frente a las radiaciones solares.

La clasificación de los fototipos se realiza en función de la capacidad individual para broncearse junto con el color del cabello, los ojos y la piel:

Fototipo I

  • La piel es muy blanca y con pecas, bajo el sol siempre se quema y nunca se broncea.
  • Los ojos son claros y el cabello pelirrojo.
  • Precisa protección media/alta, de FPS 20 hacia arriba.

Fototipo II

  • La piel es blanca, se quema con facilidad y se broncea pocas veces.
  • Los ojos son claros y el cabello es rubio.
  • Precisa protección media, de FPS entre 15 y 20.

Fototipo III

  • La piel es blanca y consigue un bronceado gradual.
  • Ojos y cabello castaños.
  • Precisa protección media, de FPS 15.

Fototipo IV

  • La piel ligeramente tostada durante el invierno, se broncea siempre.
  • Ojos y cabello oscuros.
  • Precisa protección media/baja, de FPS entre 6 y 15.

Fototipo V

  • La piel es oscura, bronceándose de forma rápida e intensa.
  • Precisa protección baja, de FPS 6.

¿Qué tipo de filtro elegir?

Se suele perder de vista la clase de filtro con la que cuenta el protector solar: físico o químico. Respecto a los primeros, las cremas que cuentan con ellos no penetran en la piel, sino que permanecen en la superficie. Se las identifica fácilmente: cuando salimos del agua lo hacemos completamente blancos. Ahora bien y al margen de este desagradable efecto que algunas firmas cosméticas ya han logrado minimizar, resultan muy eficaces. Son perfectas para los fototipos más sensibles y para los pequeñines de la casa.

Protectores solares con filtros físicos de origen natural - Alma Secret

Consejos esenciales

  1. Antes de aplicar el producto solar, la piel debe estar limpia de maquillajes y productos con alcohol y perfumes para evitar manchas solares y el riesgo de sufrir reacciones alérgicas.
  2. Recuerda aplicar el protector solar 30 minutos antes de la exposición.
  3. No escatimes cantidad de protector, una aplicación escasa reduce a la mitad el filtro solar.
  4. Renueva la aplicación con frecuencia (cada 2 horas y/o tras bañarnos en la playa o en la piscina).
  5. No descuides ninguna zona del cuerpo, las manos, pies y cuello también precisan protección.
  6. Evita la exposición al sol si tomas medicamentos con efectos fotosensibilizantes.
  7. Evita tomar el sol entre las 12.00h y las 16.00h.
  8. Bebe abundante agua e hidrata la piel tras la exposición con productos aftersun.
  9. Ante cualquier duda y cambios en la piel, tales como picores, manchas y especialmente la modificación del tamaño y aspecto de los lunares, consulta al dermatólogo.
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