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Los alimentos y nutrientes para mantenerte joven y delgada

Las claves para no envejecer son: una buena alimentación, el consumo de antioxidantes y una correcta protección solar. La nutrición antiinflamatoria evita el envejecimiento prematuro de la piel y del organismo. Descubre además, los alimentos funcionales que ayudan a controlar el estrés oxidativo y la inflamación celular, entre los que se encuentran los polifenoles y el omega 3.

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Aunque resulta imposible detener el paso de los años (edad cronológica), sí puede retrasarse su efecto en nuestra edad biológica (edad celular). Las claves para no envejecer radican en la alimentación, los antioxidantes y la protección solar. Estos datos se han desprendido del XIII Congreso de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad (SEMAL) celebrado este mes de octubre en Sevilla.

La alimentación antienvejecimiento

No cabe duda de que una alimentación saludable es básica para disfrutar de una salud física y mental óptima. Una dieta desequilibrada y un consumo energético erróneo producen desajustes metabólicos, oxidación en nuestro organismo y aceleran el proceso de envejecimiento que se verá reflejado en nuestra piel. “La piel es un órgano vivo y como tal es imprescindible saber qué elementos ayudan a mantenerla sana. Algunos alimentos como el aguacate, los frutos rojos, el té verde, el chocolate negro, el brócoli, el pescado azul, y sobre todo el agua van a aportar a la piel sustancias como la Vitamina E, la Vitamina C y la Vitamina A y otros micronutrientes esenciales para el correcto desarrollo del metabolismo celular”, nos aclara la experta en nutrición y dietética Inmaculada Canterla.

La dieta antiinflamatoria, un auténtico tratamiento “antiaging” para la piel

El envejecimiento viene dado por una inflamación silenciosa, a nivel interno, producida por los altibajos de azúcar en la sangre que causan una reacción en la que las moléculas de azúcar en exceso se adhieren a las proteínas, como el colágeno y la elastina, las entrecruzan y endurecen, generando el consecuente envejecimiento de la piel.

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Para evitar esta inflamación, la alimentación juega un papel fundamental. El objetivo es equilibrar la glucosa de nuestro organismo mediante el control de la ingesta de carbohidratos con alto índice glucémico (pan blanco, patatas, bollería…). “Los carbohidratos con alto valor glucémico se convierten rápidamente en azúcar, lo que les hace potentes agentes inflamatorios y por consiguiente, causantes del envejecimiento”, nos explica Inmaculada.El azúcar es un veneno para nuestro organismo ya que cuando entra en la sangre reacciona con minerales como el hierro o el cobre y crea radicales libres que atacan a las bicapas lipídicas de las células y esto desencadena en inflamación, deterioro y envejecimiento de la piel”.

Según los datos extraídos en el Congreso SEMAL, los niveles óptimos que se han de consumir de cada grupo de alimentos son:
  • 40% de carbohidratos de bajo índice glucémico
  • 30% de proteínas bajas en grasa (tofu en vegetarianos)
  • 30% de grasas monoinsaturadas, pero bajas en omega 6 y grasas saturadas

Los Polifenoles y el Omega 3

Dentro de esa nutrición antiinflamatoria hay componentes que ayudan a cuidar y controlar la dermis desde el interior, se trata de los polifenoles y los ácidos grasos omega 3. Los primeros se encuentran en las plantas y poseen un importante poder antioxidante, antiinflamatorio y “antiaging” en el organismo. No obstante, dado que su concentración en los alimentos es baja y no se absorben con facilidad, no solo es importante consumir alimentos ricos en antioxidantes como las frutas y verduras coloreadas (los colores son consecuencia de la concentración de diferentes tipos de polifenoles), sino suplementarlos vía oral. Un ejemplo de alimento “superantioxidante) es el “Maqui Berry”, variedad del arándano cultivada en Chile y ampliamente estudiada por su elevadísimo contenido en antocianinas (polifenoles presentes en fresas y otros frutos rojos).

Por otro lado, tenemos el omega 3, que aunque no es un antioxidante en sí, incrementa la actividad de enzimas catabólicas que aumentan la capacidad antioxidante de la célula atacando los radicales libres. Sin duda, la mejor fuente de omega 3 es el pescado, especialmente el salmón salvaje.
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Los antioxidantes y la protección solar

Los antioxidantes son moléculas capaces de retardar o prevenir la oxidación de otras moléculas, evitando así que las células se dañen por la emisión de los radicales libres que se producen con la oxidación. Es a partir de los 21 años cuando la producción de antioxidantes comienza a disminuir debido a la exposición a los rayos UV, y con ello, el consecuente envejecimiento de la piel.

Como nos explica Inmaculada Canterla, “los rayos UV afectan de tal manera que una mujer de 40 años, tras 30 minutos de exposición solar, ve reducida su concentración de vitamina A, C y E en un 90%. Para conseguir así aumentar la necesaria producción de antioxidantes en el organismo y que consigan actuar contra los radicales libres, las claves son: una correcta protección solar y una buena alimentación”.

La protección solar no solo es necesaria cuando la piel se expone al sol sino que también es básica “estando en casa ya que los ordenadores, la tele y la luz desprenden radiación electromagnética visible que también mancha la piel”.
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